Psicólogo Clínico / Doctorando en Psicología / Cognitivo-Conductual / Neuropsicología / Psicosomática / Mgtr. en Ansiedad-Estrés / Esp. en Tr. de Personalidad-Alimenticios / Exp. en Depresión -Bipolaridad
Muchas veces nos preguntamos el por qué de ciertas cosas que nos suceden ¿Por qué a mí? Y con total honestidad, no le encontramos sentido. Y ello nos genera una gran frustración y a veces rabia. Si tenemos fe, dudamos de Dios y sino la tenemos, dudamos de nosotros mismos.
Y entonces ¿qué hacer?:…dejar pasar. El tiempo, la rabia, el sin sentido…
La claridad vine siempre y solo cuando uno se tranquiliza. No solo en la respiración sino esencialmente en el corazón.
Y así, solo así, casi mágicamente, de un momento a otro, sin forzar, sin esperar, sin condicionar…el sin sentido se descubre y cobra un SENTIDO. Que es muchas veces el que menos imaginábamos.
Por lo tanto, por ahora, solo respira y creeme: ¡llegará!
Una ruptura de pareja duele, nos fragmenta y establece un antes y un después en nuestras vidas. Hacerlo del mejor modo posible, con los mejores recursos psicológicos y adecuadas estrategias, nos permitirá superar el duelo de la mejor manera. Solo entonces nos sentiremos más hábiles para iniciar una nueva etapa personal con mayor entereza y fortaleza emocional.
Quien más y quien menos ha pasado por un momento parecido. A veces el origen de esa ruptura está en una traición, otras en percibir que hay más diferencias que valores en común. A menudo, es el simple desamor o una suma concatenada de decepciones donde solo la distancia es la mejor solución. Sea como sea, hay que vivir un duelo. Ese proceso para el cual, casi nunca estamos preparados.
Ahora bien, si el duelo no se realiza de forma correcta puede traducirse en un gran bloqueo. En un estado que se perpetúa gracias a conductas como las de «momificación» -no tirar ningún objeto de nuestra expareja- o la evitación -romper con todo lo que tenga que ver con él o ella- y que en ningún caso nos ayudará a manejar adecuadamente lo que nos ha ocurrido.
Para superar una ruptura de pareja es casi obligatorio pasar inicialmente por un proceso de duelo. Dejarnos sentir todo el torrente emocional que cada etapa va a traer consigo: ansiedad, miedos, rabia, tristeza…
Las lágrimas siempre son adecuadas y necesarias en estos casos. Asimismo, el enfado o experimentar ese vacío sin forma que es echar en falta a alguien, son sin duda estados completamente normales en el duelo. Somos humanos capaces de sentir un gran dolor físico, pero también un gran dolor emocional. No nos neguemos la posibilidad de caminar de nuevo, no pongamos más resistencia e iniciemos un adecuado proceso para superar lo sucedido.
¿Cómo actuar ante una ruptura de pareja?
Hay quien lo hace: instalarse en un duelo de forma permanente. Deja pasar los días, las semanas y la vida entera esperando que la curación llegue por sí misma. Que el olvido aparezca como un velo sanador donde todo el sufrimiento quede de pronto atrás. Sin embargo, hay algo que debemos tener claro: el tiempo por sí mismo ni sana ni borra recuerdos. Es lo que nosotros hagamos durante ese tiempo lo que generará el progreso, lo que nos permitirá emerger del duelo con efectividad.
El proceso del duelo, es similar al que nos pautan cuando sufrimos una lesión muscular: tiene que haber un proceso de reposo, pero después, y en cuanto lo permitan los músculos, tenemos que comenzar con la rehabilitación. Porque la vida sedentaria empeora el proceso. Necesitamos actividad, recursos, tratamientos.
Ya no es que sientas emociones negativas congruentes con lo que está ocurriendo, sino que tu mente se ha instalado en el pasado y no deja paso al presente ni al futuro.
1. Para superar una ruptura, cambia tu mentalidad
Lauren Howe y Carol Dweck, psicólogos de la Universidad de Stanford, realizaron un interesante trabajo sobre cómo superar una ruptura de pareja. Tras realizar centenares de entrevistas y de sesiones a pacientes que estaban en pleno proceso de duelo afectivo, se dieron cuenta de un aspecto clave.
Hay personas que quedan estancadas en un diálogo interno basado en el «por qué».¿Qué es lo que he hecho mal? ¿Por qué nos ha pasado esto? ¿Cómo voy a querer a alguien después de esto, por qué me ha tenido que pasar a mí? ⇔ Es lo que los investigadores denonimaron como «mentalidad fija2.
En cambio, los perfiles que lograban superar su periodo de duelo en menos tiempo y de manera resiliente habían aplicado otra estrategia ⇔ Habían aplicado una «mentalidad de crecimiento2. No incidían en esas preguntas donde quedar atrapadas en un rol de víctimas, en una estado donde uno se limita a alimentarse del sufrimiento. Aplicaban un enfoque basado en el avance: he terminado una etapa de mi vida y ahora debo centrarme en mí. No busco culpables, pienso aprender de lo vivido y voy a seguir adelante.
2. Sí al apoyo social, sí a conocer gente nueva
Las relaciones sociales son una fuente de bienestar y curan el alma. Los amigos, los compañeros, la familia y toda aquella persona con la que nos sintamos a gusto tiene un poder enorme que hará que nuestra negatividad disminuya. Si estamos en compañía, haremos más planes, conversaremos, nos divertiremos, conoceremos a gente nueva y, en definitiva, abriremos puertas nuevas en nuestra vida.
Si bien es cierto que en el inicio del duelo siempre preferimos pasar un tiempo a solas para favorecer el desahogo emocional, es importante que no nos aislemos durante demasiados días. Asimismo, hay personas que encuentran un gran beneficio en el hecho de conocer gente nuevas. Es un modo de iniciar nuevas etapas, de reiniciarse en todos los sentidos.
La compañía también ayuda a desviar nuestro foco de atención. En estos momentos, la soledad y la introspección en grandes dosis son un alimento muy nutritivo para nuestros pensamientos negativos.
3. Que la vida no se detenga, múevete con ella
No te pares tras una ruptura de pareja. Quizás no te apetece realizar todas las actividades que antes hacías, pero no importa. Hazlas de todas formas, es más, date la oportunidad de iniciar nuevos proyectos, de ampliar tu círculo social, de establecer nuevas metas en tu horizonte. Para ello solo tienes que salir de tu cama, asearte, vestirte y hacerlo.
Ten en cuenta que la inactividad también nos ancla en nuestros pensamientos negativos y se crea el círculo vicioso pensamientos negativos-inactividad, inactividad-pensamientos negativos.
4. Niégate a adoptar el rol de víctima: no lo eres
Puede que te hayan dejado, que hayas experimentado una dura traición o decepción. El dolor puede ser inmenso, no hay duda, y a instantes emerge el enfado y la rabia, más tarde una noche entera de lágrimas. Sin embargo, piénsalo bien… ¿de verdad mereces vivir de este modo durante mucho tiempo?
Niégate a ser víctima. Di no a continuar alimentando ese dolor que te hace cautivo/a. La humanidad, lo creas o no, ha sobrevivido a estas adversidades, ha rehecho su vida y ha conseguido ser feliz a pesar de ello. No eres diferente del resto de personas que han superado una ruptura de pareja. En tu interior hay una fuerza llamada resiliencia que puede borrar en ti ese rol de víctima para alzarte como esa persona que eres de verdad: alguien fuerte que puede ser feliz de nuevo.
A pesar del contratiempo que nos ha tocado experimentar, el único camino que nos queda es seguir viviendo y para ello has de verte a ti mismo como un ave fénix, que es capaz de renacer de sus cenizas y nunca como una víctima desesperanzada. Que una ruptura de pareja no detenga todo lo que te queda por descubrir.
5. Agradecer lo que tienes, eres valioso
No todo es la pareja. En nuestra vida existen muchos más elementos importantes: la salud, el trabajo, la familia, el ocio, los amigos, las aficiones…¿Por qué enfocarnos solamente en aquello que hemos perdido? Lo ideal es revertir ese enfoque, valorar lo que somos y ante todo, agradecer todo aquello que sí que poseemos.
Cada día, escribe en un papel lo agradecido que estás por todo lo que tienes. Te darás cuenta de que en realidad dispones de auténticos tesoros.
6. No necesitas una pareja para ser feliz
El ser humano, contrariamente a lo que podamos pensar, necesita muy poco para ser feliz. Francisco de Asís decía: «Cada día necesito menos cosas y las pocas que necesito las necesito muy poco». Nadie necesita a una pareja para estar bien, y mucho menos a alguien en particular.
Millones de personas en todo el mundo son solteras y están plenas y felices. Siempre que podamos seguir haciendo cosas valiosas por nosotros mismos y por nuestro entorno, podemos sentirnos completos y verle el sentido a la vida.
La pareja ha de sumar y se debe elegir en libertad, no en base a un vacío interior que no sabemos cubrir de otra manera. Si lo hacemos así, no podríamos considerarlo un amor verdadero y al cabo del tiempo es muy probable que la relación no termine de funcionar.
Si estás pasando por esta situación y has notado que el duelo tenía que haber terminado hace tiempo, no dudes en reflexionar en estas claves. Superar una ruptura de pareja no siempre es fácil, pero cuando te percates de que vas mejorando, felicítate por los logros y sobre todo, sigue siendo constante. Ayudarse a uno mismo es un trabajo costoso, pero es de los que más merecen la pena.
Cuando amamos a alguien nos gustaría que esa persona estuviese con nosotros, que su presencia fuera un elemento más o menos constante en nuestras vidas y hacerla feliz en la medida de lo posible. La idea de perder a la persona amada puede resultar dura y difícil de aceptar, siendo algo que nos produce malestar, angustia y miedo. En ocasiones este miedo se transforma en el temor de que alguien nos lo quite.
En algunas personas, este deseo de mantener la relación con la persona amada puede transformarse en posesividad, temiendo de forma constante que les dejen por otra persona y creyendo en base a este miedo que la pareja les está engañando con otra u otras personas. Y dentro de este grupo de personas hay algunas en que las creencias de que se les está engañando con otras personas se dan de manera persistente y rígida, apareciendo dichas creencias aún cuando hay pruebas de lo contrario y pudiendo provocar problemas graves en la relación, comportamientos controladores e incluso violencia hacia la persona amada o sus posibles amantes.
Estamos hablando de personas que presentan celotipia, un subtipo de trastorno delirante.
Celos y celotipia
Tener celos de alguien es relativamente común. Los celos son un estado emocional negativo que surge ante la idea de perder algo amado, de que alguien nos quite un bien, una situación o una relación que tenemos y queremos mantener con nosotros.
Sin embargo, si bien querer mantener a nuestro lado al objeto o la persona amada es lógico, la presencia de celos indica un cierto nivel de posesividad que puede llegar a destruir la propia relación existente entre persona y objeto o persona amada. Y es que en muchos casos esta situación se da sin que haya un motivo que pueda provocar los celos, como por ejemplo en trastorno del cual trata el presente artículo.
El síndrome de Otelo: trastorno delirante de tipo celotípico
La celotipia sexual o el síndrome de Otelo es un subtipo de trastorno delirante en el que la persona está convencida de que su pareja le es infiel sin que haya motivo que lo justifique. Aparece ante un hecho aparentemente banal que la persona interpreta como sospechoso y sobre el que posteriormente se construye un sistema de creencias, buscando e interpretando datos que parecen apoyarlas.
Estas creencias sobre la posible infidelidad suelen provocar que la persona tenga un elevado nivel de control de las actividades de la pareja, llegando a espiar sus conversaciones y sus actos por tal de intentar pillarlo/a y confirmar las sospechas. La información que la persona busca está sesgada, haciendo interpretaciones anómalas de las respuestas, actitudes y formas de actuar ante otras personas del ser amado de manera que estímulos normales son interpretados como confirmatorios, ignorándose las pruebas e información que contradicen la supuesta infidelidad. En determinadas circunstancias se puede llegar a agredir a la persona amada o a las que se interpreta que son las terceras personas.
Los delirios son sistematizados, es decir que a pesar de no haya pruebas ni motivos que puedan provocar esos pensamientos las ideas en sí presentan una cierta lógica y coherencia interna que hace que sean plausibles. Por este motivo puede resultar complejo hacer ver que se trata de creencias que no se circunscriben a la realidad. Dicho de otro modo, si bien nuestra pareja puede ser fiel no es imposible que las personas amadas puedan llegar a dejar de serlo y/o dejarnos por otra persona, cosa que hace difícil ver que el pensamiento de que nos es infiel no es realista.
¿Quién es más propenso a sufrir estos celos patológicos?
Según las estadísticas que se empleen para analizar este trastorno el sexo con mayor prevalencia varía, pero este trastorno generalmente se ve en consulta en personas a partir de los cuarenta años de edad (probablemente debido a la consideración de que con la edad se va perdiendo atractivo y habilidades, cosa que provoca inseguridad), si bien el hecho de que estamos en una sociedad dinámica con constantes cambios y de que las relaciones se han vuelto más variables e inseguras se ha manifestado en personas cada vez más jóvenes.
Generalmente las personas con celotipia suelen presentar una elevada inseguridad, junto con marcados sentimientos de inferioridad y una forma de ver el mundo según la cual los fracasos suelen ser atribuidos a variables externas, globales y estables, con lo que problemas en la relación son considerados como indicadores de que existe alguien más.
Debido a estas dudas e inseguridades es frecuente que muchos de estas personas consuman grandes cantidades de alcohol y otras sustancias, que a su vez empeoran la capacidad de juicio y causas un mayor sesgo cognitivo.
La otra cara de la moneda: la pareja
El o la cónyuge puede pensar inicialmente que la manifestación de celos de la persona con celotipia es una expresión de amor e incluso interpretarse como algo positivo, pero con el tiempo y la repetición de las sospechas y dudas la situación comienza rápidamente a volverse aversiva.
El hecho de ser constantemente controlado por la pareja y las dudas constantes de la persona que padece el trastorno sobre la relación provocan un elevado nivel de estrés y frustración, pudiendo llevar a la pareja incluso a presentar trastornos de ansiedad o depresión. Y es que todas estas circunstancias provocan un elevado nivel de conflictividad con la pareja, siendo frecuente la presencia de acusaciones infundadas y un elevado nivel de insatisfacción y sufrimiento por parte de ambos.
En ocasiones la persistencia del problema podría incluso llegar a provocar una situación de profecía autocumplida, en el que el sujeto cansado de la situación decida abandonar la relación o hacer realidad la sospecha de infidelidad.
Causas de los celos patológicos
Las causas de la celotipia pueden ser muy variadas. El hecho de haber vivido anteriormente situaciones de infidelidad hace que nazca en algunas personas un elevado sentimiento de inseguridad y una tendencia a considerar que futuras parejas puedan y vayan a hacerles lo mismo.
También es frecuente que aparezca en personas con familias desestructuradas y modelos parentales donde sea frecuente la presencia de inseguridad en la pareja y de infidelidad. En ocasiones estas personas han considerado que la situación o separación de sus progenitores es culpa suya (como ocurre en casos de niños con padres divorciados), o que la presencia de engaños e infidelidades es un hecho habitual en las relaciones de pareja.
En cualquier caso, se sabe que las crisis familiares acentúan todos los potenciales problemas que pueden darse en este ámbito, y los celos forman parte de estos. La incertidumbre acerca de lo que va a pasar y la inseguridad hacen que se empiece a desconfiar más y que los celos ganen fuerza.
Celotipia desde el Psicoanálisis
Algunos autores de tendencia psicoanalítica consideran que la causa de este tipo de fenómeno es un debilitamiento del propio yo y sus límites, proyectando partes de la personalidad en otras personas, en este caso el o la cónyuge. De este modo, personas inseguras y muy sexuales proyectarían su inseguridad sobre su pareja, apareciendo el miedo compulsivo de que tengan dudas respecto a la relación y busquen a alguien mejor. Los sentimientos de inferioridad de estos pacientes, que sienten tener poca importancia, son enfrentados a través de la negación y la proyección.
Otra de las posibles explicaciones plantea que el delirio es debido a un intento de dar una explicación lógica a una percepción en apariencia extraña, explicación que tranquiliza a la persona respecto a la incertidumbre que provoca la percepción. Así, un hecho normal es interpretado de forma anómala, derivando esta interpretación en un sistema de creencias que se mantiene en el tiempo a pesar de que puedan ser infundadas.
Tratamiento
El tratamiento de un trastorno delirante puede resultar complejo debido a la gran cantidad de factores y agentes a tener en cuenta. En el caso del subtipo celotípico del trastorno delirante algunas de las pautas a aplicar en el tratamiento son las siguientes.
1. Concienciación y modificación de creencias disfuncionales
Tratar este tipo de problemática requiere de la modificación de las creencias disfuncionales del paciente, con lo que se suele emplear un tratamiento de tipo cognitivo-conductual. El tema delirante no debe ser confrontado directamente, sino que ha de hacerse una aproximación progresiva y establecer una relación de confianza para que el paciente exprese sus miedos.
Se pretende que, poco a poco, el paciente haga conscientes y verbalice sus miedos al respecto y lo que supondría para él o ella la existencia de una infidelidad. Así el propio paciente reflexiona poco a poco sobre sus creencias, como ha llegado a tenerlas y la lógica y coherencia de sus argumentos.
Posteriormente se ha proceder haciendo ver al paciente que su interpretación es únicamente una de las muchas interpretaciones posibles, haciéndole reflexionar sobre otras opciones. Culpabilizarse a sí mismo o a la otra persona empeora la situación, con lo que se debe evitar y redirigir las sensaciones que la situación provoca. Relativizar y decatastrofizar la presencia de una infidelidad ha demostrado ser también de una cierta utilidad en algunos casos.
Asimismo, se hace necesario hacer ver al o a la paciente que si su pareja está con ellos es porque la valora y quiere estar con él/ella. También se ha procurar que la persona vea que es lógico y normal que otras personas puedan encontrar atractiva a la persona amada y que esto no implica que ésta les vaya a corresponder.
2. Exposición en imaginación y prevención de las conductas de control
Como hemos dicho es muy frecuente que las personas con síndrome de Otelo realicen una serie de conductas con el fin de controlar y asegurarse de si su pareja les está o no siendo fieles. Estas conductas son reforzadas a través de un proceso de condicionamiento (comprobar que no hay nada les tranquiliza temporalmente, cosa que provoca posteriores comprobaciones que evitan la ansiedad). En estos casos se hace necesario hacer que el o la paciente sea capaz de tolerar la incertidumbre y la ansiedad.
Para ello uno de los tratamientos más exitosos es la exposición con prevención de respuesta. Así, se pretende que la persona imagine de una forma graduada situaciones en que la pareja le es infiel y controle la necesidad de realizar comprobaciones al respecto. Esta exposición ha de ser gradual y pautada entre el terapeuta y el paciente, de cara a hacerla tolerable y eficaz.
3. Terapia de pareja
Se ha mencionado antes que la persistencia de la actitud celotípica provoca graves problemas en la relación de pareja, afectando y provocando un gran sufrimiento en ambas partes.
Por este motivo es recomendable la realización de terapia de pareja, encontrando un espacio en que ambas personas puedan manifestar sus dudas y sentimientos tanto de forma individual con el terapeuta como de manera conjunta. Del mismo modo, hacer ver tanto a la persona con celotipia como a su pareja qué debe sentir el otro puede resultar de utilidad para valorar de una forma más correcta la situación.
Este tipo de intervenciones son importantes porque abordan la problemática de forma global, sin centrarse en los individuos sino en los grupos y en las dinámicas relacionales.
Fomentar la comunicación es fundamental para mejorar la situación. y aumentar la confianza mutua dentro de la relación resulta fundamental, haciendo ver al celotípico que el hecho de que su pareja le es infiel es menos probable de lo que cree y a la pareja que la actitud de la persona celotípica es debida a un trastorno que se está tratando y que precisa de su ayuda para superarse.
Referencias bibliográficas:
American Psychiatric Association. (2013). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Quinta edición. DSM-V. Masson, Barcelona.
Belloch, Sandín y Ramos. (2008). Manual de psicopatología. Madrid. McGraw-Hill (vol. 1 y 2). Edición revisada.
Burton, N. (2015). Heaven and Hell: The Psychology of the Emotions. United Kingdom: Acheron Press.
Parrott, W.G. (1991). The emotional experiences of envy and jealousy, The psychology of jealousy and envy. Ed. P. Salovey. New York: Guilford.
Durante mucho tiempo indagué sobre cómo crear un diario emocional, pero por más que buscaba, no lograba encontrar nada al respecto. Había mucha teoría, pero no sabía por dónde empezar. En ningún sitio se explicaba con ejemplos. Así, me atreví a coger una libreta y, de forma esquemática, empezar a gestionar mis propias emociones, a mi manera. La experiencia me fue tan bien que hoy me gustaría compartirla con todos vosotros.
Un diario emocional puede realizarse escribiendo las emociones tal y como las sentimos. Sin embargo, el desorden que podemos generar puede resultar un poco caótico, algo que no nos ayudará. Personalmente, me gustan las cosas visuales, con la letra justa para forzarnos a ser concisos y no ‘irnos por las ramas’.
Podemos escribir cada día, si es necesario, o cuando lo necesitemos. Lo importante es que tengamos en cuenta que crear un diario emocional no solo sirve para registrar las emociones negativas que podamos tener (ira, enfado, ansiedad) sino también las positivas (alegría, euforia, felicidad). Esto nos permitirá conocernos a un nivel más profundo y empezar un bonito proceso hacia la inteligencia emocional.
Cuando registras tus emociones, las sueltas sobre el papel y permites que se desborden en forma de tinta. Así, adquieres una nueva perspectiva de lo que sientes y de cómo deberías actuar.
Los primeros pasos para crear un diario emocional
Para crear un diario emocional es importante que tengamos una libreta solo para eso. De esta manera, no tendremos nuestros apuntes perdidos en folios sueltos o en otras libretas y cuadernos, y podremos volver a nuestras emociones cuando lo necesitemos para analizarlas desde una perspectiva distinta.
Una vez tengamos una libreta que nos resulte agradable y que nos inspire es el momento de comenzar. Para ello, es importante que tengamos en cuenta que cuando estemos escribiendo tenemos que estar tranquilos, sin prisas y en soledad. Así, será más fácil conectar con nuestras emociones y escuchar lo que nos quieren decir.
Una de las formas posibles de crear un diario emocional es la siguiente: dibujar cuatro columnas que tendrán por título las palabras situación, emoción, respuesta y sugerencias. Veámoslo.
Situación
Emoción
Respuesta
Sugerencias
Hablar en público
MiedoAnsiedad
Huida
Buscar seguridad en sí mismoReafirmar autoconfianza
Este es un ejemplo de cómo ante una situación como hablar en público una persona va explicando paso a paso cómo se siente, cuál es la emoción que la está acechando, cómo está reaccionando y qué sugerencias se da para resolver esa situación. Como vemos, es una forma esquemática, clara y concisa de gestionar las emociones.
La gestión emocional nos genera un mayor bienestar
Escribir en nuestro diario emocional de manera constante nos ayudará a percibir en qué área de nuestra vida solemos tener más dificultades y cuál es la emoción que más se repite. ¿Es el miedo o quizás la inseguridad? Ser conscientes de esto nos permitirá revisar nuestras sugerencias para ponerlas en práctica y evitar que solo queden escritas sobre el papel.
Crear un diario emocional nos permite ser conscientes de las emociones que más nos afectan, aquellas que no sabemos gestionar y con las que siempre nos sentimos perdidos.
Si eres una persona que tiene muchos pensamientos obsesivos o rumiantes, crear un diario emocional te ayudará a ponerles freno. Gracias a esta poderosa herramienta de gestión emocional te darás cuenta de que una vez hayas analizado y reflexionado sobre lo sucedido, te inundará una agradable sensación de bienestar.
Además, también podemos gestionar las emociones positivas que sentimos. De esta manera, focalizaremos nuestra atención en todo lo bueno que nos sucede. Pongamos otro ejemplo.
Situación
Emoción
Respuesta
Sugerencias
Conseguir un ascenso en el trabajo
Alegría
Relajación
Compartirlo con otras personas
Ahora ya tienes todas las herramientas e incluso, ejemplos visuales para crear un diario emocional que te ayude y te permita gestionar tus emociones. No obstante, es importante que tengas en cuenta que no hay una forma mejor o peor de hacerlo. Puedes añadir otras columnas si lo consideras o retirar alguna que no te convenza. Es tu diario emocional y debe adaptarse a ti. Sus formas de creación son muy diversas.
Simon Sinek describe este modelo en “La clave es el porqué” (Ed. Península) reflexionando sobre las siguientes cuestiones: ¿Por qué́ Apple es tan innovador año tras año, y sigue siendo más innovador que su competencia siendo -como todas las demás- una empresa con acceso a los mismos medios y en busca de similares talentos?
¿Por qué parecen tener algo diferente si realmente comparten los mismos recursos?
Al estudiar diversos tipos de empresas, Sinek descubrió que -así sean empleadas o managers– todas las personas saben lo que hacen, no muchas conocen el “cómo” se hace, y muy pocas saben “por qué” hacen lo que hacen. Pero las organizaciones y líderes inspiradores no operan así. Cada persona/organización piensa, actúa y se comunica desde el porqué. Lo que más importa conocer. Como Olga suele repetir, “quien tiene un porqué encuentra un cómo y un qué”.
Simon descubrió otra manera de ver el mundo, un patrón –el círculo de oro– que cita como líderes inspiradores desde Apple y Harley Davidson a Martin Luther King. Un círculo compuesto por tres preguntas que se encierran una dentro de otra y que –según el autor- explican por qué unas personas y organizaciones inspiran y otras no. Las tres preguntas son: por qué, cómo y qué. Y todo empieza desde dentro hacia fuera. Todo empieza en el por qué
El PORQUÉ es tu propósito: tu motivación para actuar, tu causa o tu creencia. ¿Por qué existe tu empresa? ¿Por qué te levantas cada mañana?
El CÓMO son tus principios: los procesos, las acciones específicas para realizar el PORQUÉ.
El QUÉ son tus resultados, los productos o servicios que ofreces como formas tangibles para traer tu PORQUÉ a la realidad.
Como no podía ser de otra manera, las emociones y –particularmente- el cerebro emocional juegan un papel estelar.
Según Sinek, los niveles del círculo se corresponden con los niveles mayores del cerebro. Nuestro cerebro, está segmentado en distintas partes, una de ellas es el Neo-cortex que corresponde al nivel exterior del círculo de oro (qué). El Neo-cortex es responsable de todos los actos, pensamientos racionales, analíticos y del lenguaje.Las secciones internas del círculo de oro (de afuera hacia adentro cómo y por qué) concuerdan con la parte del cerebro llamado Límbico, el cual es responsable del comportamiento humano, la toma de decisiones, los sentimientos y la confianza.
Cuando nuestra comunicación está orientada al producto o al servicio en sí, la gente recibe cantidad de datos y puede entender esta información relativa a las características, beneficios, hechos y cifras, dejando de lado el porqué de su existencia. Sin embargo, los efectos son distintos al expresar los motivos por los que se desarrolla un determinado producto o servicio (el por qué): en este caso, nos comunicamos directamente con la parte del cerebro que controla el comportamiento, permitiendo a las personas tomar decisiones intuitivas.
Por tanto, preguntar a nuestros clientes “¿por qué nos eligen en lugar de elegir a otros?” nos puede proporcionar una prueba fantástica de cómo han racionalizado la decisión, pero no nos aclarará la motivación verdadera (el por qué) para tomar la decisión. Una conclusión que Tomas (Banpro), también ha demostrado en sus investigaciones sobre neuromarketing.
“La gente no compra lo que haces, compra el porqué lo haces. El problema es que las organizaciones usan las prestaciones y beneficios tangibles para construir un argumento racional que explique que su compañía, su producto o su idea son mejores que otro. Intentan vendernos lo que hacen, pero nosotros compramos el por qué lo hacen. Se comunican desde fuera del círculo hacia dentro. Pero cuando la comunicación va desde dentro hacia fuera, el porqué se ofrece como la razón para comprar y el qué sirve como la prueba tangible de esta creencia, las cosas que podemos señalar para racionalizar o explicar las razones que hacen que nos sintamos atraídos por un producto, una compañía o una idea en lugar de otra”.
Un examen, un malentendido con un jefe o un compañero en el trabajo, mudarse de hogar, problemas familiares,… Que levante la mano quien no haya sentido ansiedad alguna vez en un contexto así. Nos pasa a todos, ¿verdad?
Cuando ocurre de forma leve es una respuesta habitual a circunstancias estresantes. No deja de ser un mecanismo de alerta que nos advierte de una situación «amenazante» y que nos permite prepararnos para hacerle frente. El problema llega cuando las reacciones son demasiado intensas, muy frecuentes o se ajustan poco a la realidad de la situación. Cuando se produce un gran malestar, con síntomas físicos y psicológicos significativos y recurrentes, se considera patológica. Se estima que alrededor del 19% de las personas, sobre todo mujeres, la han padecido en algún momento de su vida.
LOS TRASTORNOS DE ANSIEDAD: CAUSAS Y SÍNTOMAS
Los trastornos de ansiedad son un grupo variado de afecciones que tienen en común la sensación de ansiedad. Se englobarían aquí, por ejemplo, la agorafobia, el trastorno generalizado de ansiedad, los ataques de pánico, el estrés postraumático, el trastorno obsesivo compulsivo,…
La ansiedad se desencadena por muchas razones. Por ejemplo, algunas experiencias vitales, que no tienen por qué ser malas o negativas sino que es suficiente con que sean grandes cambios, como un trabajo nuevo o una ruptura sentimental, pueden generar un episodio de ansiedad. En otras ocasiones, algunas situaciones muy amenazantes, como un accidente de tráfico, la provocan y después permanecen meses e incluso años después del suceso. También hay determinados factores genéticos que podrían influir, el estar sometido a mucho estrés de forma continuada o el consumo de algunas drogas, como anfetaminas o LSD.
Las formas de expresión de la ansiedad son muy variadas, aunque hay algunas características comunes. Por ejemplo, los síntomas psicológicos más frecuentes son la preocupación constante y excesiva, las dificultades para concentrarse, la aprensión, los olvidos frecuentes, la irritabilidad, la sensación de agobio, la inquietud o el miedo a perder el control.
La ansiedad también presenta síntomas físicos: tensión muscular, sudoración, palpitaciones, dolor en el pecho, dificultad para respirar, mareos, temblores, hormigueos, náuseas y vómitos, dolor de cabeza….
LA ANSIEDAD PUEDE TRATARSE
Existen dos tipos de abordaje para la ansiedad: el psicológico y el farmacológico, y son más efectivos cuando se combinan.
La psicoterapia busca cambiar comportamientos reforzando los mecanismos de defensa y promoviendo una personalidad positiva. El método más usado es la terapia cognitivo-conductual, que pretende ayudar al paciente a comprender la naturaleza de lo que le ocurre y el porqué de su mala adaptación. El terapeuta enseña a manejar la ansiedad y a controlar los miedos cuestionando su lógica y sustituyéndola por formas de pensar más racionales.
Los medicamentos, que deben ser prescritos por un médico, se clasifican en dos categorías: los que sirven para calmar los ataques de ansiedad en el corto plazo, y los que se usan a más largo plazo para disminuir los síntomas y prevenir crisis. Dentro del primer grupo están las benzodiacepinas, como el lorazepam y el bromazepam. Actúan rápido, pero deben usarse el menor tiempo posible dado que el cuerpo «se acostumbra» y cada vez hacen menos efecto. Para tratar la ansiedad generalizada y prevenir los ataques de ansiedad se usan los ansiolíticos, que tardan entre dos y ocho semanas en empezar a actuar, pero no pierden eficacia con el tiempo. Ejemplos son el escitalopram, la paroxetina y la duloxetina.
CINCO CONSEJOS PARA COMBATIR LA ANSIEDAD
Ante un problema fuerte o permanente de ansiedad, es necesario acudir a un médico ya que es quien debe evaluar los síntomas, diagnosticar el trastorno y determinar la mejor forma de tratarlo. No obstante, hay algunos consejos que pueden aplicarse a la hora de hacer frente a aquellas situaciones que nos generan ansiedad:
Entiende la ansiedad y no huyas. Los síntomas son muy molestos y en ocasiones pueden volverse incapacitantes, pero es necesario saber que la ansiedad no causa infartos ni asfixias. Además, evitar las situaciones que la desencadenan es un mecanismo de defensa que no ayudará a tratar el trastorno. Es necesario comprender qué es lo que sucede y aprender a afrontarla con las técnicas que los profesionales de la salud te enseñarán.
No te centres en el problema. Procura no dar vueltas a lo mismo y trata de pensar en algo diferente a lo que te preocupa y te causa ansiedad. Haz alguna actividad que desvíe tu atención: el deporte es el mejor aliado, ya que, además, ayuda a producir endorfinas, una hormona que libera el cerebro y nos ayuda a sentirnos bien.
Cambia tu forma de pensar. Trata de salir del bucle de pensamientos negativos y catastrofistas: sé consciente de ellos y trabaja en ser más positivo, realista y en buscar respuestas diferentes a las mismas preguntas. Seguro que la situación que ves te parece muy mala, ¿pero realmente lo es?
Aprende a relajarte. La respiración abdominal, es decir, respirar con el diafragma de una manera lenta y pausada, es una técnica sencilla que ayuda a controlar la ansiedad. Practícala con frecuencia cuando tengas un episodio de ansiedad.
Lleva una vida saludable. Beber alcohol y fumar empeoran la ansiedad, mientras que descansar bien, llevar una dieta saludable y realizar ejercicio físico la disminuyen.
En un entorno vital cada vez más exigente, cambiante y que nos lleva a retos constantes, la ansiedad es un trastorno muy común. Pero lo más importante de todo es que tiene solución. De hecho, gran parte del tratamiento pasa por uno mismo, por comprender los propios sentimientos y pensamientos, así con mucho trabajo y ayuda profesional, la ansiedad se puede superar.
“No hay atajos. No hay trucos. Si quieres tomar el camino fácil, te aseguro que será más largo y doloroso que el camino difícil”. Con esta frase, Jocko Willink, antiguo miembro de la principal fuerza de operaciones especiales del Ejército de Estados Unidos, los Navy SEALs, deja claro que su filosofía de vida es de todo menos un paseo por la playa. Donde los gurús de la autoayuda te dirán que medites y que dejes las cosas fluir, él te hablará de autocrítica, trabajo duro y disciplina. No es que Willink no crea que todos nos merecemos querernos y dejar descansar nuestra mente, no, es que él cree firmemente que nuestra mente solo puede desconectar después del trabajo duro.
En un vídeo de apenas cinco minutos, el militar retirado explica las tres reglas que ha cumplido a rajatabla para convertir su vida en una historia de superación y conseguir lo más preciado que cualquier ser humano puede conseguir: sentirse libre. Puede que muchas de sus ideas te parezcan difíciles de implementar pero es justamente lo contrario. Willink no es un hombre de grandes discursos ni ideas abstractas, él no te hablará de la iluminación ni de buscar la motivación, él solamente te hará ver que la única manera de avanzar en la vida empieza por mover los músculos y activar el cerebro. El camino hacia tu libertad física y mental comienza y acaba con el trabajo y la disciplina. No hay más.
1. La disciplina equivale a libertad
Este concepto puede chocar de buenas a primeras. “Puede parecer una contradicción y puede que pienses que la disciplina es lo contrario de la libertad. Pero la disciplina es el motor de todas nuestras acciones diarias, la que vence las mil y una excusas que te realentizan”, explica. Es por ello que la disciplina siempre será un valor mucho más potente que la motivación ya que esta es una emoción y, como tal, está sujeta a idas y venidas.
No siempre puedes contar con sentirte motivado para realizar una tarea de tu día a día, en cambio sí podrás confiar en que la disciplina que hayas trabajado te mueva para dar el máximo. Además, es una evidencia que cuando enfrentamos momentos difíciles en tu vida lo más normal es que tu nivel de motivación esté por lo suelos. “Haz que la disciplina sea parte de tu vida diaria y tu vida diaria mejorará”, sentencia Willink.
2. Sé humilde
Te guste o no habrá miles de veces que tendrás que hacer cosas que no te gusten. Esas típicas tareas que te harán sentirte infravalorado y que “ofenderán tu precioso ego” Sin embargo, la mejor forma de afrontarlas es con humildad. En este sentido el exmilitar recuerda como su primera tarea al ingresar en los Navy SEALs, algo que requiere de un entrenamiento y unas pruebas durísimas, fue precisamente la de limpiar los retretes del cuartel.
Pero Willink no se echó atrás ni pensó que se le estaba degradando por aquello. Se arremangó el uniforme y limpió aquellos inodoros como si se tratase del trabajo para el que había estado preparándose durante meses. Sus superiores quedaron impresionados por su actitud y rápidamente se vio comandando una unidad de los SEALs en combate. “Si me importaba tanto dejar los retretes impecables podían imaginar que haría un trabajo igualmente excepcional en tareas más importantes”, insiste.
Eso sí, humildad no significa que no te sientas capaz. Siéntete seguro de ti mismo utilizando tu humildad para no caer en la arrogancia.
3. Practica la responsabilidad extrema
Nunca jamás te limites a ser responsable de tu pequeña parcela de trabajo. Intenta alzar la mirada y lanzar una mirada de conjunto para ser capaz de anticiparte a las necesidades de tu entorno y ofrecer buenas soluciones. En el campo de batalla, los mejores líderes eran los que sabían llevar a su unidad un paso por delante del enemigo. En la vida real, los grandes líderes son aquellos que se anticipan y satisfacen las necesidades de sus equipos consiguiendo mantenerlos motivados y en confianza.
“Si algo sale mal no señales a nadie, no pongas excusas de ningún tipo, solamente ofrece soluciones. Hazte cargo del problema y arréglalo”, recuerda Willink. Para él, las personas que solamente culpan a los demás de sus problemas jamás serán los líderes de su vida y, por tanto, nunca conseguirán poner en práctica su libertad. Ya sea en el trabajo o en tu vida personal, hacerte responsable de lo que pueda ocurrir te hace estar en control y llevar las riendas.
Ya sabes, sé disciplinado, sé humilde y sé responsable. Una vez consigas interiorizar estas tres reglas estarás preparado para enfrentarte al camino difícil y lograr cualquier objetivo que te plantees y, sobre todo, serás libre.
La desensibilización sistemática (DS) es una técnica desarrollada por Joseph Wolpe en 1958 que tiene como objetivo terminar tanto con las respuestas de ansiedad como con las conductas de evitación propias de los trastornos ansiosos.
Dado que estas conductas son especialmente importantes en el mantenimiento de los trastornos fóbicos, se trata de una técnica muy empleada en su tratamiento.
La DS, tal como la propone Joseph Wolpe, se basa en el condicionamiento clásico. El principio consiste en que la intensidad de una respuesta como la ansiedad puede ser reducida a través de la emisión de una respuesta incompatible, como podría ser la relajación. La aparición de ciertos estímulos fóbicos produce respuestas de ansiedad. determinados estímulos produce de forma automática respuestas de ansiedad. De forma conjunta, se pretende provocar una respuesta automática de relajación que interfiera con el malestar del estímulo aversivo.
¿Cómo funciona la desensibilización sistemática?
El procedimiento estandarizado de la desensibilización sistemática incluye cuatro pasos. Entrenamiento en relajación, una construcción de las jerarquías, evaluación y práctica en imaginación y la desensibilización sistemática propiamente dicha. Antes de pasar al entrenamiento en relajación, es necesaria la explicación de la técnica al cliente, para motivarlo y hacerle comprender la estrategia básica y los principios de la eficacia técnica.
Hay que explicarle qué son respuestas incompatibles y por qué si aparece una, no puede aparecer la otra (como relajación y tensión), qué es una jerarquía de estímulos, qué es el contracondicionamiento y la generalización en términos que pueda comprender.
Entrenamiento en relajación
La respuesta de relajación que el paciente usará para combatir la ansiedad será preferiblemente alguna que ya conozca. Es posible utilizar cualquier procedimiento, pero si es posible mejor utilizar algún tipo de relajación que el propio paciente pueda poner en práctica de forma rápida y eficaz.
En caso contrario se pueden enseñar técnicas como la relajación progresiva o el control de la respiración, que son técnicas fáciles de aprender. Lo fundamental es que ante la situación ansiosa, estas respuestas incompatibles de relajación puedan ser aplicadas de forma fácil, rápida, y reduzcan la ansiedad con eficacia.
Jerarquía de ansiedad
Cuando queremos aplicar la desensibilización tenemos que hacer una ordenación de las situaciones temidas. Esto es lo que llamamos una jerarquía de ansiedad, donde listamos todas las situaciones potencialmente ansiógenas relacionadas con el tema a tratar y las ordenamos según el grado de ansiedad que generan. Para cuantificar la ansiedad que genera se utiliza una escala del 0 al 100, donde la situación con puntuación 0 no genera ansiedad en absoluto y la puntuada con un 100 es la que más ansiedad genera de todas.
Para elaborar la jerarquía lo hacemos a través de una tormenta de ideas (brainstorming) donde el paciente genera situaciones que le provoquen ansiedad. Estas situaciones se anotan, se precisan y se les pone un número en la escala del 0 al 100. Muchas veces puede ser difícil comenzar a asignar números. Una buena forma de empezar es utilizar anclajes. Generar primero los ítems que menos y más ansiedad generen, que serán el 0 y el 100 respectivamente, y un ítem intermedio que será el 50. A partir de aquí los ítems son más fáciles de ordenar.
Práctica en imaginación
Como utilizaremos la exposición en imaginación, deberemos evaluar la capacidad del paciente para imaginarse escenas. Se pedirá al paciente que imagine una escena y, a continuación, se preguntarán los detalles de la misma para ver hasta qué punto es vívida la visualización en imaginación.
La desensibilización propiamente
Una vez asegurado esto, se procederá la presentación de las situaciones que causan ansiedad. Esta presentación puede ser en imaginación o bien en vivo. Se comenzará por la situación que cause ansiedad cero y se irá subiendo por la jerarquía de ansiedad gradualmente. Las primeras presentaciones se hacen de forma breve, pero se irá aumentando cada vez más el tiempo de exposición. Al mismo tiempo que se presenta el ítem ansiógeno, se ponen en marcha las estrategias de relajación que se han aprendido previamente para interferir con la ansiedad y desaprender la respuesta ansiosa.
Naturalmente, cuanto más tiempo pase el paciente en exposición, mayor desensibilización. Además, cuando se consigue reducir la ansiedad que produce una situación, esta se generaliza a las situaciones que están por encima de esta. Los ítems se dan por superados cuando producen cero ansiedad. Es decir, hasta que una situación no genera absolutamente nada de ansiedad, no se puede pasar a la siguiente.
Aplicaciones de la desensibilización sistemática
La desensibilización sistemática es un tratamiento apropiado cuando el terapeuta dirige sus esfuerzos a la eliminación de fobias y ansiedades siempre que se cumplan una serie de condiciones. Para que una respuesta condicionada sea susceptible de ser modificada a través de desensibilización sistemática debe ser una respuesta a una situación o un estímulo específico, que no se deban a creencias irracionales o ideas sobrevaloradas, que se trate de un miedo irracional y que exista una adecuada respuesta incompatible con la de ansiedad.
Además de su uso en fobias y trastornos de ansiedad, también puede ser adecuada para tratar ansiedad a estímulos específicos sin que sean fóbicos. Por ejemplo en disfunciones sexuales, alcoholismo, otras adicciones, parafilias o insomnio.
Vivir con la persona amada supone iniciar un proyecto en común en el que hay que llegar a acuerdos, desde dónde residir hasta si se desea tener hijos. Encontrar el equilibrio entre los planes vitales de cada uno permitirá que el amor siga creciendo.
CÓMO CONSTRUIR UN PROYECTO VITAL CON TU PAREJA
No hay duda de que el amor es tan necesario como el aire que respiramos. Los vínculos amorosos que se dan en nuestra vida, desde el mismo nacimiento, nos permiten querer y sentirnos queridos. En todas nuestras relaciones amorosas se van dando esos movimientos del corazón sin los cuales no podríamos subsistir, al menos en una vida que valga la pena.
Un día sentimos que nos ha llegado una relación especial en la que algo diferente sucede, algo que nos empuja al intento de construir una relación duradera, estable, quizás para toda la vida. Aparece la semilla de una pareja. Sin embargo, esa semilla, hecha de las vibraciones que sentimos cuando el otro “nos lleva hasta el cielo”, necesita echar raíces en la tierra para germinar. Esas raíces están hechas de las necesidades de dos individuos que construyen una vida juntos día a día. La suma, a lo largo de una vida, de este día a día, concreto y terrenal, es, ni más ni menos, que el proyecto vital.
TU PROYECTO, EL MÍO Y EL NUESTRO
El proyecto de vida no nace con la pareja. Todos tenemos, antes de estar en pareja, un proyecto de vida. Y digo que lo tenemos –nos lo hayamos propuesto o no– porque el proyecto es la forma como nos gustaría vivir. Todos tenemos gustos, ambiciones y sueños que van modelando las ideas acerca del lugar que ocupa cada cosa en nuestra vida concreta. Solemos tener ideas acerca de lo que significa el trabajo, el dinero y su gestión, dónde queremos vivir, el estilo y tipo de vida social que queremos llevar, cuántos hijos desearíamos tener. Todo esto va creando nuestro proyecto de vida. No sabemos a ciencia cierta lo que ocurrirá con nosotros, pero cada uno trabaja para que la vida real y el proyecto personal se parezcan y coincidan lo máximo posible.
Cuando nos acercamos a alguien y ocurre el encuentro de corazones, la chispa del amor nace, pero también se han encontrado (o desencontrado) dos proyectos de vida. Para que estas dos personas, que experimentan el placer de vibrar con la misma frecuencia en el amor, se conviertan en una pareja, necesitan compartir un proyecto de vida en común; de lo contrario, no hay pareja. Aparecen entonces tres proyectos: el tuyo, el mío y el nuestro. De la forma en como se resuelva la coexistencia de estos tres proyectos depende la calidad de vida de la pareja o, directamente, la posibilidad de su existencia.
A veces se menosprecia la consideración del proyecto porque “el amor lo puede todo”. Sin embargo, volviendo a tomar una de mis metáforas preferidas, necesitamos averiguar si uno es un pájaro y el otro es un pez, porque un pez y un pájaro se pueden enamorar, pero ¿dónde van a vivir?
LOS DESEOS DE CADA UNO
Generalmente, antes de tomar la decisión de formar una vida juntos, transcurre el tiempo suficiente para que salgan a la luz los gustos, las ambiciones y los sueños de cada uno, es decir, los proyectos de vida personales en todos sus detalles. En ocasiones, hay decisiones que se presentan muy claramente, como si estuvieran por escrito: “Una vez casados quiero mudarme al campo”. Pero no siempre está todo tan claro. La mayoría de las veces nos vamos dando cuenta del modelo de proyecto del otro a lo largo de la convivencia. Es entonces cuando van surgiendo los deseos de cada uno y cómo queremos trabajar para lograrlos.
Es importante prestar atención a lo que se mueve dentro de nosotros cuando el otro cuenta sus proyectos: iremos viendo si se parecen, si nos resultan curiosos y nos inquietan o si nos generan rechazo. Poco a poco, vamos descubriendo cuánto coinciden los planes personales. De estas coincidencias, surge el proyecto en común.
No me gustaría que de esto se deduzca que la pareja ideal es aquella que tiene proyectos idénticos, que se superponen totalmente. No hace falta que sea así, al contrario. Naturalmente, es necesario que una parte de los proyectos se solapen, coincidan, formando lo que va a ser el proyecto en común; pero es muy enriquecedor que cada uno conserve una parte personal, lugares donde nutrirse fuera de la pareja, que aporten variación y aire fresco.
ACEPTAR LAS DIFERENCIAS
Así, no tienen por qué compartirse aficiones: ella puede distraerse pintando y él puede hacerlo practicando deporte. Las diferencias, cuando son aceptadas y apoyadas mutuamente, pueden enseñarnos muchas cosas, aunque a veces nos sorprendan o quizá nos asusten. Claro que, si ese “aire fresco” es salir con los amigos todas las noches hasta la madrugada, habrá que ver cuán enriquecedor le parece al que se queda en casa.
No hay una medida que defina cuánto tienen que coincidir los proyectos personales para formar uno en común. Cuando la pareja está formada por dos personas muy independientes, probablemente necesiten libertad de movimiento y los proyectos propios ocupen una parte importante y aquellos en común, una parte más pequeña.
Igualmente, es preciso atender cuidadosamente a la armonía de los planes comunes. Si uno piensa tener hijos y el otro no –o si sólo es uno el que quiere vivir en el extranjero–, la pareja se verá en dificultades.
ARMONIZACIÓN O SOMETIMIENTO
La mayoría de las personas eligen vivir en pareja a pesar del gran desafío que esto representa. El compartir las alegrías y las penas cotidianas, la contención, la caricia y el aliento son alimentos para el alma. Pero para que se dé este clima, es preciso que la pareja sea también un lugar de crecimiento y de expansión personal de los dos.
Por esta razón, los planes personales de cada uno necesitan realizarse, al menos parcialmente. Quizás no pueda darse un crecimiento simultáneo de los proyectos personales sino alternado; pero lo que resulta dañino es la renuncia total de uno de los integrantes, voluntariamente o no, al proyecto propio en función del otro. Si uno sacrifica todos los deseos, tarde o temprano eso “pasará factura”. No puede haber sometimiento o dominación. Las parejas que se estructuran de esta manera llevan dentro de sí el germen de su propia destrucción.
Esto no quiere decir que uno no pueda tener una posición de respeto hacia los planes del otro y cambiar los propios proyectos para satisfacer a quien queremos. Pero debe ser un movimiento auténtico desde el corazón y no una imposición que sea vivida como una tortura. Cuando es un movimiento de corazón, la propia postergación de los planes personales se ve compensada por ver al otro feliz. En cambio, si nos sigue resultando torturante, tendremos que saber que nadie soporta un sufrimiento eterno.
COMPARTIR EL SENTIDO DE LA VIDA
Nada de esto debería impulsarnos a convertirnos ahora en abogados intentando hacer firmar al otro un contrato de cómo se va a desarrollar la vida de pareja. Lo cierto es que no sabemos ni siquiera cómo ha de desarrollarse nuestra propia vida. Justamente este no saber es lo que la vuelve fascinante.
No podemos convertirnos en fanáticos de nuestros proyectos, es decir, de las realizaciones materiales únicamente. Así, la vida puede volverse muy aburrida. De nada sirve llegar a la meta sonriendo para la foto donde posamos junto a la casa, el coche, los dos niños y el perro si el amor se ha ido, aunque tengamos un contrato de proyecto de vida “firmado y sellado”.
Aunque suene obvio, el amor es lo primordial. Sin perjuicio de ello, podemos revisar nuestros planes. Quizá sea suficiente con permanecer abiertos para comprobar, si encontrándonos, realmente nos encontramos, si miramos hacia el mismo lado. De lo contrario, como dijo Fritz Perls, si encontrándonos no nos encontramos, no hay nada que hacer. Porque, en definitiva, se trata de compartir el mismo sentido de la vida.
6 PREGUNTAS PARA UNA VIDA EN COMÚN SATISFACTORIA
1. ¿EN QUÉ CIUDAD VIVIREMOS?
¿Viviremos en el centro de la ciudad o en las afueras? ¿O mejor en el campo? ¿Y en el extranjero? Elegir dónde vivir puede ser un juego apasionante pero, en ocasiones, implica un cambio que puede ser vivido como una pérdida que afecta negativamente a uno de los dos miembros.
2. ¿TENDREMOS HIJOS?
La primera cuestión que se plantea en relación a los hijos es si hay acuerdo en tenerlos o no. Puede que los dos miembros de la pareja quieran tener hijos, pero ¿cuántos? Y más tarde, hay que pensar en cómo educarlos, es decir, concretar los criterios de educación que se seguirán o elegir las escuelas a las que irán.
3. ¿CÓMO EMPLEAMOS EL DINERO?
Hay muchas maneras de organizar la economía de una pareja, aunque, en general, se deriva de lo que hemos aprendido en el modelo familiar. ¿Quién pone el dinero? ¿Trabajan los dos miembros de la pareja o sólo uno?¿Cómo le sienta a cada uno el hecho de que el otro trabaje o no lo haga? ¿Todo va a un saco común o se establecen economías separadas? ¿De qué manera se deciden los gastos? ¿Cuál es el nivel de independencia para gastar el dinero? Algunas de estas cuestiones podrían parecer triviales, pero el dinero –y el poder que implica– ha originado muchas disputas.
4. ¿QUÉ LUGAR OCUPA EL TRABAJO?
El papel del trabajo, qué lugar ocupa en el día a día y en la vida misma, es un tema que debe hablarse con la pareja, pues el trabajo y el desarrollo profesional se llevan gran parte del tiempo y de la energía de cada uno de nosotros. El resto del tiempo queda para la pareja y todo lo demás, pero los dos miembros necesitan saber si aceptan ese “resto”.
5. ¿QUÉ VIDA SOCIAL QUEREMOS?
Hay personas solitarias y otras a las que les gusta estar continuamente en contacto con gente, ya sea de forma personal o en fiestas. Si hay mucha diferencia de criterios, uno puede sentirse aislado o invadido, según el caso. Hay que hablar de lo que nos gusta y entender la perspectiva de quien queremos para encontrar un camino de acuerdo.
6. ¿QUÉ PAPEL TIENE CADA FAMILIA?
Es importante observar, de antemano, el papel que ocupan las familias de origen en cada integrante de la pareja, el tipo de trato y el grado de dependencia o intromisión que cada miembro está dispuesto a aceptar. El desacuerdo en este punto suele derivar en una crisis de pareja.
Cuando salió esa mañana nunca imaginó lo que iba a ocurrir. Ya que sus días eran más bien de un oscuro gris, y de sorpresas ya no esperaba muchas. Pero el tiempo que siempre se las ingenia para acostumbrarnos, buscaba insistentemente domesticarlo como a tantos otros, pero aún no lo lograba.
Sus miradas, la de ellos, se perdían en un pozo sin vacío, y él no quería caer en recorrer esa misma senda. Rehuía esos encuentros, porque decían que solo bastaban unos instantes y te convertían en uno mas: de un oscuro gris.
Pero sin saber esa mañana iba a ser diferente. Los días anteriores no habían sido buenos porque las dificultades que se presentan muchas veces como cimientos endurecidos a los cuales no puedes rodear, se habían instalado no solo frente a su casa sino que lo habían rodeado, teniendo que escalarlos cada vez que quería salir de ella. Lo único bueno de ello era la vista espectacular que se lograba en las alturas. Pero siempre tenía que bajar para continuar.
Así que habiendo bajado de ellos, tomo un tranvía hacia las alturas de la ciudad. Siempre hacía lo mismo en esas circunstancias. Las alturas le permitían respirar más hondo y verdaderamente. Pero también alejarlo.
Aun así lo grisáceo también lo siguió hasta allá. ¿Cómo escapar de sí mismo? Entre las rocas se durmió de cansancio y solo ante un fuego que ilumino su contorno, soñó. En otros tiempos y lugares, en otras situaciones y realidades. La leña parecía querer hablar con su crepitar constante. Pero él no la oía. Solo se oía a sí mismo. Los pensamientos se escaparon de ahí y no quedo nadie excepto él. Pero ¿no era lo que ocurría siempre?. Y durmió, durmió tan profundamente queriendo acallarlo todo.
Pero ese despertar fue distinto a los demás. El frío que ya estaba ahí, observando, esperando, le dijo: ¡Buen día!…¡buen día!, despierta soñador. Que el día pasa y no estas en él.
Sus ojos querían abrirse, pero él se los negaba.
¡Buen día!…¡buen día!, despierta soñador. Sé que estas ahí. Y fue tan insistente esta vez, que él se vio obligado a responder.
Buen día, pero que tienen de buenos… serían buenos si los colores danzaran, si el calor riera, y si yo viviera…en verdad. Lo dijo un tono que desapareció en el silencio.
El frío aunque muchos dicen que es indiferente a todos, no lo era en realidad, ya que en el fondo era un alma sensible. Lo miro con cariño y volvió a hablar.
Sí, hombre ciego y tonto, los colores danzan cada día y el calor busco hablarte anoche, pero estaban tan ensimismado que no te diste cuenta. Solo fíjate en todos los que estamos en esta cima.
Exacto, dijo una voz grave y carnosa. Mira como soy yo, exclamo el árbol, que estaba tan verdoso y grande. Si quieres te puedo convidar un poco de lo mío. De mi hojas, las podrías ocupar para tejerte una armadura y de mis raíces sacar esa fortaleza cuando veas que te embisten.
El jilguero que había escuchado toda la conversación por su naturaleza tan curiosa, exclamo: ¡y si tu quieres podrías ocupar mi voz, para que la armonía vuelva a ti!
Pero una cuarta voz más cristalina también se hizo escuchar: ¡ven! acércate y lava tu rostro en el mío, y bébeme, así podrás estar vivo otra vez. Dijo la amistosa agua.
Son muy amables y generosos todos ustedes, yo solo buscaba escapar de la ciudad y yacer aquí. Y no encontrar a nadie, pero es inútil huir de uno mismo. Quizás deba volver y mirar otra vez. Ayer estaba todo gris pero hoy el sol ha vuelto salir. Dijo pensativo. Y guardo silencio, ya que todos continuaban mirando.
Pero finalmente la mañana dijo con su suave voz: Espero que seas muy feliz ahora. Y un intimo silencio abarco todo el lugar.
Sí, respondió él. Ahora quiero que sí. Volver a ver, oler y sentir otra vez. Pero…lo que tengo ahora ¿lo volveré a perder?
Quizás, respondió ella, pero la existencia consiste en ello. En buscar, encontrar y extraviar, para seguir buscando. Somos eternos buscadores, pero no te asustes, que todo esto sí tiene un sentido. Lo único eterno eres tú y eso no se puede perder. Y aunque pareciera que hemos perdido, no es así. Siempre ganamos. Con los años te darás cuenta. Además puedes volver todas las veces que sea necesario.