Hábitos Atómicos de James Clear

Hábitos atómicos es la compilación del conocimiento sobre la creación de hábitos de James Clear, escritor y consultor especializado en eficacia personal al que llevo leyendo durante años.

Cuando hablamos sobre la creación de hábitos tengo la sensación de hablar siempre de lo mismo. El libro me ha permitido profundizar en ciertos aspectos y sobre todo disponer de una visión de conjunto de la “disciplina”.

Lo que vas a leer a continuación no es un comentario sobre el libro. Son el conjunto de ideas y conceptos, a mi opinión, más destacados.

El ciclo de los hábitos

Cualquier hábito puede desglosarse en cuatro pasos:

  1. Señal. Una disparador que sugiere una recompensa e inicia el proceso. Olor a comida una leve ansiedad, un sonido, una vibración…
  2. Anhelo. La motivación para cambiar algo para obtener dicha recompensa. El deseo de un cigarrillo, comer algo …
  3. Respuesta. Las acciones necesarias para obtener la recompensa.
  4. Recompensa. La satisfacción obtenida como retorno del cambio y lo que te empuja a hacerlo de nuevo.

El ciclo de reacción recompensa refuerza los comportamientos positivos o negativos, arraigando su implantación.

La fuerza del interés compuesto

Los hábitos son un proceso similar al interés compuesto. Acumular una mejorar de un 1% cada día lleva a ganancias inimaginables a largo plazo.

No pienses en ellos como un objetivo si no como un proceso de mejora continua. Al cambiar la mentalidad te darás cuenta de la necesidad de crear un sistema que facilite los cambios.

Los momentos decisivos, los puntos de inflexión son fruto de la preparación previa, de un gran conjunto de pequeñas mejoras que te han permitido crear y aprovechar el momento clave.

“Un cantero para hender una piedra por un punto concreto no da un golpe fuerte y seco, lo hace con multitud de golpes constantes y medidos”

Al crear o corregir un hábito se produce resistencia porque estamos cruzando el que James Clear llama la meseta del potencial oculto. Llevas a cabo la acción, pones en práctica el hábito sin recompensa aparente, pero una vez superada esta fase se experimenta un cambio repentino

Los hábitos son una cuestión de identidad

Cambiar de hábitos significa cambiar tu identidad. Transformarte en una versión mejor de ti mismo.

Hacerlo no significa cambiar la forma de hacer las cosas o los resultados obtenidos, esto será la consecuencia de un cambio a un nivel más profundo. Para que los cambios logrados no se desvanezcan necesitas editar tus creencias, actualizar y ampliar tu identidad.

Los hábitos importan no para obtener mejores resultados  – que pueden hacerlo-  sino porque pueden cambiar las creencias sobre uno mismo.

Las cuatro leyes del cambio

Las cuatro leyes del cambio de conducta son un sencillo conjunto de reglas que podemos utilizar para construir mejores hábitos:

  • Hacerlo evidente. Toma medidas para hacerlo inevitable. Quieres comer más fruta? Ponte-en una pieza a la bolsa con tu desayuno o comida.
  • Hacerlo atractivo. Crea los condicionantes para “enriquecer” la experiencia. ¿Quieres salir a corre? Queda con tus amigos o hazlo con alguien que tengas ganas de ver!
  • Facilitar-lo. Reduce las fricciones que sirven como pretexto para “darle la espalda”. Una alarma como recordatorio que debes meditar.
  • Hacerlo satisfactorio. Crea un añadido que te invite a volverlo a hacer. Un sabroso bocadillo después de hacer deporte o un buen café después de una tarea exigente.

Siempre insistimos que un hábito es un comportamiento que se convierte en automático a través de la repetición. Es más que eso, su propósito final es resolver problemas de la vida diaria con la menor cantidad y energía posible.

Encadena tus hábitos

La mejor forma de poner en marcha un nuevo hábito es llevarlo a cabo después de algo que hagas cada día. Después de levantarte, después de desayunar … o de otro hábito ya asimilado.

¿Quieres leer un poco más? ¿Pues qué tal hacerlo después de cenar?

Otra opción es agruparla con alguna otra que te apetezca hacer para convertirla en irresistible.

¿No te apetece nada limpiar la cocina? ¿Qué tal si lo compaginas escuchando tus canciones favoritas?

Modificar el entorno

Modificar el entorno nos ayuda a dar forma a nuestros hábitos. Pequeños cambios en el entorno nos ayudan a encauzar nuestras acciones.

“Cambia el entorno para facilitar los buenos hábitos y dificultar los malos”

El autocontrol no es efectivo. Es una estrategia a corto plazo, convierte las tentaciones en invisibles, apartado de ellas. Haz de tus malos hábitos algo invisible.

El entorno también son las personas. Forma parte de un grupo donde el hábito que deseas implementar forme parte de su “cultura“. Queremos implementar aquellos hábitos nos aportan elogio, respeto y prestigio.

Crear y repetir

Se trata de ir poco a poco pero siempre adelante.

Hacer una acción lo más pequeña posible para trabajar cada día en tu hábito. Repetir cada día esta acción para convertirla en parte integrada de la rutina.

La repetición es más importante que el volumen o la importancia de la acción en sí. Lo importante es llevarlo a la práctica no en la velocidad y en la calidad del resultado.

Cuando hablamos de un pequeño cambio pensamos en acciones nimias, ridículas. Fíjate un punto para iniciar tu hábito y dedícale 2 minutos para ponerlo en marcha.

¿Qué puedes hacer con dos minutos? 10 flexiones, preparar la ropa para salir a correr, escribir dos líneas de un post …

Cada día dedica estos dos minutos, cuando te sientas seguro incrementa esto y dedica 2 minutos más a la siguiente acción que requiere el hábito.

Ritualiza el proceso, estandarízalo antes de mejorar.

Uso de la tecnología

La tecnología se debe utilizar para automatizar los hábitos, para hacerlos inevitables. Programar una transferencia el primer día de cada mes de la cuenta corriente a la cuenta de ahorro para evitar afrontar la decisión (y procrastinar-la) cada 30 días.

Utiliza la tecnología para neutralizar el coste de decisión.

Aprovechar la eficiencia evolutiva

Los humanos no estamos programados para demorar la recompensa, priorizamos la ganancia inmediata. Eficiencia evolutiva.

Si después de superar la resistencia al implementar un nuevo hábito nos damos una pequeña recompensa nos condicionamos. Nos estaremos “adiestrando” para volverlo a hacer.

Del mismo modo, si asociamos algo desagradable a un mal hábito crearemos una presión en sentido contrario. Creamos una carga negativa a nivel inconsciente para facilitar su supresión.

Medir los hábitos

Medir los hábitos es importante. Observar su progreso nos motiva y nos sirve de alerta para implementar correcciones.

El autor nos invita a disponer de una hoja o sistema similar donde realizar una marca cada día que practicamos con éxito el hábito. Su consecución formará una cadena indicando el progreso de nuestra empresa.

Aparte de ser un recordatorio para realizar el hábito en cuestión, si un día no se llevó a cabo salta la alarma y nos urge a implementarlo el siguiente día sin falta.

Una vez más una idea simple pero poderosa que retroalimenta la motivación y el compromiso.


Torné, D. (2021). Hábitos atómicos. Cómo funcionan y se crean los hábitos. Recuperado 30 de julio de 2021, de David Torné: notas sobre productividad y desarrollo website: https://blog.davidtorne.com/es/2020/02/habitos-atomicos-como-funcionan-y-se-crean-los-habitos/ 

Jordan Peterson: 12 reglas para vivir

El sicólogo clínico y crítico cultural Jordan Peterson, recientemente enfrentado a Slavoj Žižek en un debate con millones de espectadores, rompió la taquilla también en librerías con una simple tabla de recomendaciones para la vida, la que empezó como un posteo en Quora y terminó con él girando y debatiendo por diversos lugares del mundo.

Jordan Peterson es un personaje polémico. Qué duda cabe. Famosos son sus videos debatiendo sobre las vicisitudes del posmodernismo mano a mano con quien se le ponga enfrente. Pero hoy no hablaremos del duro Peterson, que saca ronchas en los movimientos sociales cuando se refiere al marxismo o el binomio “opresor versus oprimido” —que, según él, prolifera en los distintos ambientes en que nos desenvolvemos y nos impide desarrollar todo nuestro potencial como seres humanos.

Hoy hablaremos del Peterson autor y particularmente de su libro más exitoso: 12 reglas para la vida: un antídoto al caos (2018, Planeta). El texto, secuela de Mapas del pensamiento, aborda una docena de consejos para la vida que lo llevaron a transformarse en uno de los más vendidos de 2017 —fecha de su publicación en inglés— y han puesto a su autor como referente de una generación de jóvenes en Estados Unidos, Canadá —lugar de nacimiento de Peterson— y todo el mundo.

La decena de reglas apareció una noche en que el doctor Peterson participaba en la red social Quora, cuando se animó a hacer una lista que sería valorada por miles de usuarios de esa red social. Pongan atención.

Regla número uno: camina derecho

En este, el primer capítulo de su libro, Jordan Peterson ejemplifica con algo que le trajo muchos problemas en diversos foros universitarios, podcast y programas de televisión en los que se prestó para debatir: equipara el sistema de recompensas de nuestros cerebros con el de las langostas, debido a la producción de serotonina.

¿Por qué? Según Peterson, las langostas derrotadas tienen menos probabilidades de conseguir éxito en los distintos ámbitos de su vida. Y la forma de evidenciar su derrota es en la postura encorvada que las acompaña. Ello les impide conseguir pareja y un lugar más alto en la jerarquía social de su propia especie.

Para el sicólogo, lo mismo es aplicable a los humanos: se debe caminar derecho en el más amplio sentido de la palabra, reconocer el propio origen y hacerse cargo de las vivencias personales de la forma más honesta posible. “Caminar derecho”, funciona como una metáfora de asumir un destino y una misión, entregar algo a cambio de ello —remarca el concepto de sacrificio citando las costumbres de las religiones occidentales, particularmente la más penetrante que es el catolicismo— y, fundamentalmente, llevar una vida en que asumir responsabilidades es clave para ser las mejores personas posibles. Sin asumir responsabilidad, no caminas derecho, y sin ello, posiblemente sucumbas ante la vorágine de los tiempos modernos. Además, si corriges tu posición en la vida diaria, ves el mundo desde otro ángulo y por ende enfrentas los desafíos de tu vida desde una perspectiva distinta.

Regla número dos: trátate a ti mismo como alguien de quien eres responsable de ayudar

En este capítulo, el doctor Peterson busca ahondar en el concepto de autoestima —como en casi todo el libro— y ataca fundamentalmente nuestra responsabilidad a la hora de rescatarnos a nosotros mismos en los momentos de crisis. Es decir, si estás en problemas, asume que el primero al que tienes que acudir es a ti mismo y entrégate lo mejor que puedas. Peterson detalla en este punto un sistema de recompensas diario cuando consigues superar el tedio de levantarte por las mañanas. O sea, si haces algo que sabes que tienes que hacer, pero no estabas haciendo, entrégate una recompensa. Según el crítico cultural canadiense, si lo haces durante dos años lograrás reeducar tu sistema de vida a tal punto que serás capaz de salir de cualquier crisis antes de estar varado a la deriva esperando por ayuda.

Regla número tres: házte amigo de quienes quieran lo mejor para ti

Acá es la parte más personal del libro y una de las que cobra sentido de inmediato mediante los ejemplos. Si te rodeas de gente que no se rescata a sí misma y no “camina derecha”, no esperes que hagan algo bueno por ti. Fundamentalmente, lo que postula Peterson acá es que construyas un sistema de auto respeto tan poderoso que termine por alejarte de forma consciente de los amigos que no te alientan a lograr más y mejores cosas, los que comienzan a relatar un logro propio cuando tú le estás comentando uno tuyo o más simple: de quienes piensan en el gozo y las recompensas inmediatas en la vida por sobre el sentido de sacrificio (de los capítulos anteriores). Es duro, pero tiene sentido.

Regla número cuatro: no te compares con los demás, compárate contigo mismo

Parece un cliché de la autoayuda, pero es muy cierto: cuando tengas que mirarte al espejo y entender la persona que estás siendo, el punto de referencia nunca deben ser los demás, sean semejantes, pares o quien admiras. Eso sólo podría dañarte. En este punto, el doctor Peterson nos recomienda compararnos con nosotros mismos en algún punto anterior del tiempo, sin perder la ambición de ser mejores, pero considerando todo el espacio avanzado o retrocedido sólo en virtud de nuestras vidas y no de vidas ajenas.

Házlo y los resultados para bien y mal siempre te entregarán conclusiones útiles para actividades cotidianas y decisiones importantes.

Regla número cinco: no permitas que tus hijos hagan algo que te lleve a sentir que te caen mal

La paternidad es abordada en el libro de Peterson de forma tangencial, pero con ejemplos muy claros. Si eres padre de familia y tienes problemas trazando líneas de disciplina para tus hijos o funcionas con niveles de confianza que rayan en la permisividad, no sólo estás haciendo algo incorrecto para la crianza de tus hijos, sino también para tu humor, energía y percepción de tu propia familia.

Obviamente, todo esto apunta a no sobreproteger a tu hijo en demasía, a delinear de forma clara los límites que tiene en su rango de acción y, fundamentalmente, a cómo te percibe él a ti, pero también cómo lo percibes tú a él. Construye un sistema de retroalimentación en que tu hijo pueda sentir por ti lo mismo que tú por él: respeto, “caerse bien” y, principalmente, reglas y límites claros que haga que ambos sean la mejor persona posible a la hora de relacionarse unos con otros.

Regla número seis: ordena tu propio cuarto antes de criticar lo que sucede fuera de él

Esta es probablemente una de las más explícitas de todas las reglas de Peterson, pero también es una de las más controversiales en sus debates en clases, universidades, podcast y programas de televisión: ¿quién eres tú para criticar al mundo en que vives si eres incapaz de mantener tu propio cuarto ordenado?

Es clave sentirnos bien con nosotros mismos, pero para ello también construir un estándar ético personal que te lleve a sentir que has ganado el derecho de opinar sobre la vida y sociedad en que te desenvuelves. No se trata de no opinar sobre nada, pero sí de hacerlo habiendo resuelto al menos lo que refiere al espacio que ocupas con mayor frecuencia en el planeta.

Según el doctor Peterson, una de las cosas que hacemos más a menudo es cuestionar los defectos del resto dejando de lado los propios, como si eso nos hiciera inmunes a cualquier otra crítica: cuando estamos hablando de otra persona, es la forma más simple de negación sobre nuestros propios defectos. Busca un trabajo, discúlpate con las personas que hayas ofendido realmente, haz mejores amigos y probablemente, luego de ello, seas una persona mucho más útil para la vida en sociedad. Crea una revolución molecular desde tu cuarto hacia el exterior o, como cantaba Noel Gallagher en Oasis: empieza una revolución desde tu cama.

Regla número siete: busca lo más relevante, no lo conveniente

Acá el psicólogo Peterson hace un llamado similar al de otros puntos: mientras más responsabilidad y significado le agregues a tu vida, mejor será lo que coseches de ella. Saber separar entre las cosas que importan probablemente te hará darte cuenta de que, en general, esas cosas cuestan tiempo, dinero y mucho sacrificio. En cambio, las cosas convenientes llegan más rápido y producen una sensación de satisfacción que es un tanto efímera y no aportan a cómo construyes el sistema de recompensas en tu cerebro que lo hará más fuerte en la vida. En otras palabras: “lo más terrible se aprende enseguida. Y lo hermoso nos cuesta la vida”, como escribió Silvio Rodríguez, que no estaría muy de acuerdo con el doctor Peterson en otros tópicos a la hora de debatir.

Regla número ocho: di siempre la verdad o, por lo menos, evita mentir

Este punto es clave y Peterson siempre enfatiza en él cuando tiene que hablar de las reglas más importantes del libro: una mentira puede funcionar en el corto plazo, engañar a tu cerebro con una recompensa inmediata y hacerte sentir que escapaste de una situación incómoda de una forma económica y conveniente. Pero no es más que eso: una mentira.

Di siempre la mayor cantidad de verdad posible y construye en torno a ella los lineamientos de tu vida para resolver los problemas, desde el más pequeño, hasta el más complejo. La verdad te hará sentir libre, honesto y, ya una vez que enfrentas lo peor que podría saberse, sólo te queda construir de ahí en adelante, ojalá respetando las siete reglas anteriores.

Regla número nueve: asume que la persona con la que estás hablando podría saber algo que tú no

Es común enfrentar cualquier discusión o intercambio de ideas tratando de imponer lo que piensas o pensando que tienes de tu parte la verdad, lo que te lleva a sentir la ansiedad de querer formular lo que tienes para decir sin escuchar a tu interlocutor. Es un error y de los grandes. Según Peterson, deberías siempre asumir que la otra persona tiene algo importante para decir respecto de un tema y conectar con lo más humilde de tu cerebro, como cuando aprendiste a leer y confiabas de manera ciega en quien te enseñaba. Esa apertura no sólo te hará sentir más libre, sino que también ayudará a que la otra persona te sienta como una persona receptiva e inteligente, pues podrías cambiar de opinión respecto a algo.

Además, escuchar a las personas que piensan distinto y aprender de ellos, es una de las mejores formas de sentir que avanzas y estás siendo la mejor persona que puedes ser.

Regla número diez: sé preciso al hablar

Piensa, antes de elegir las palabras en una discusión o conversación, ya sea la más cotidiana o trascendente de tu vida —con mayor razón—. Según el doctor Peterson, muchas veces podemos evitar muchos errores comunicacionales si tan sólo nos tomáramos un segundo más en pensar lo que vamos a responder a un otro, eligiendo las palabras más adecuadas para lo que queremos expresar. No cuesta mucho y las recompensas de esta regla son casi inmediatas, pues estarás siendo lo más fiel a tu verdad posible. Pondera siempre también el efecto de tus palabras en la otra persona.

Regla número once: respeta a los niños que andan en skate

Este punto colinda con la regla número cinco de alguna forma. Refiere a que, aunque una de las cosas claves es que los niños sientan que tienen límites claros y debes evitar que “te caigan mal”, debes también respetar sus momentos jugando. Ese es su espacio y un ritual sagrado en que desarrollan muchas de las habilidades que les serán útiles en el futuro. No debes molestarlos. No debes hacerles sentir que lo que hacen es tonto. Tampoco intentes imponer tus ideas o gustos personales.

Es una regla que habla específicamente sobre la masculinidad y la experiencia de Peterson en Canadá con jóvenes.

Regla número doce: acaricia un gato cuando lo veas en la calle

Otra metáfora de Peterson: vive la vida con aprecio y amor hacia ella. Valora los pequeños momentos como ese, acariciar un gato, mirar un atardecer, reflexionar en torno a lo bello cuando lo tienes en frente. Disfruta el viaje, pues no hay destino que valga la pena si es tortuoso. Aprovecha de vivir en ese momento feliz, sobre todo, más aún, si has seguido las doce reglas anteriores.


12 reglas para enfrentar el caos de la vida diaria. (2021). Recuperado 28 de julio de 2021, de La Tercera website: https://www.latercera.com/practico/noticia/12-reglas-vida-jordan-peterson/784409/ 

Kakebo, el centenario método japonés que te puede ayudar a ahorrar

Ahorrar es uno de esos propósitos que uno se hace, generalmente, cada vez que recibimos el sueldo. Y frecuentemente fracasamos: o no ahorramos en absoluto o lo hacemos en menor medida de lo deseado.

Todo a pesar de que existen diversos métodos y técnicas.

Los japoneses usan una herramienta que les ayuda en la tarea: el kakebo, que requiere cierta metodología, pero no necesita muchos recursos: apenas una libreta, algo con lo que escribir y, eso sí, constancia y fuerza de voluntad.

Dicen que quien ahorra no es el que menos gasta, sino el que gasta sabiamente. Así que ya seas buen administrador o más bien de los que les cuesta llegar a fin de mes, aquí puedes descubrir una nueva forma de, al menos, intentar aumentar tus ahorros.

Origen

El kakebo (pronunciado “kakiboh”) es la palabra japonesa para libro de cuentas del hogar y su origen se remonta a 1904, según Fumiko Chiba, autora de Kakeibo: El arte japonés de ahorrar dinero.

Chiba cuenta en su libro que la ideóloga de este método fue Hani Motoko, considerada la primera mujer periodista de Japón, quien quiso buscar una forma de que las esposas pudiesen manejar la economía familiar eficientemente.

“Aunque Japón es una cultura tradicional en muchos aspectos, el kakebo fue una herramienta liberadora para las mujeres, porque les daba el control sobre las decisiones financieras“, escribe Chiba en su obra.

Hoy en día, a pesar de que ya hay en el mercado multitud de aplicaciones con las que puedes controlar tus ingresos y gastos desde tu celular, estos particulares libros de cuentas siguen comercializándose en Japón.

Suelen venderse al principio de cada año y, de acuerdo con Chiba, son bastante populares.

El método

La tarea puede ser bastante laboriosa, especialmente al principio, pero en ello reside también su éxito, dicen los expertos.

Primero debes apuntar tus gastos diarios (o semanales, según te resulte más cómodo) en distintas categorías. Por ejemplo: ingresos (salario, rentas, pensiones); gastos esenciales (vivienda, transporte, comida, servicios para el hogar y medicinas); ocio (restaurantes, compras, gimnasio, etc) y extras (regalos, reparaciones, viajes).

Puedes establecer cuantas categorías necesites y también utilizar distintos colores, para hacerlo más visualmente atractivo. Al final de mes, es cuestión de restar: ingresos menos gastos. Sencillo, ¿no?

Pero no acaba aquí, porque kakebo es algo más que controlar lo que gastas, sino aprender a mejorar tus finanzas.

El balance

La filosofía detrás del uso del kakebo es poner el énfasis en las cosas de las que no se puede prescindir y aprender a deshacerse de aquellas que no son un gasto elemental.

Para ello, cuando llega el momento de evaluar cuánto, cómo y en qué nos hemos gastado el dinero hay que hacer balance contestándose a cuatro preguntas clave:

  • ¿cuánto dinero has conseguido ahorrar?
  • ¿cuánto dinero te hubiese gustado ahorrar?
  • ¿cuánto dinero estás gastando en realidad?
  • ¿qué cambiarías el mes que viene para mejorar?

Los defensores de este método dicen que el hecho de que este sea un método manual, asegura Chiba en su libro, te hace más consciente de en qué gastas el dinero y te obliga a pensar en cuáles son tus metas para que tu ahorro sea más efectivo. El margen de ahorro, escribe, puede alcanzar hasta el 35% de tus ingresos.


Kakebo, el centenario método japonés que te puede ayudar a ahorrar hasta un 35% de tu sueldo. (2021). Recuperado 8 de julio de 2021, de BBC website: https://www.bbc.com/mundo/noticias-47706354 

Canción de la buena gente

A la buena gente se la conoce
en que resulta mejor
cuando se la conoce. La buena gente
invita a mejorarla, porque
¿qué es lo que a uno le hace sensato?
Escuchar y que le digan algo.

Pero, al mismo tiempo,
mejoran al que los mira y a quien
miran. No sólo porque nos ayudan
a buscar comida y claridad, sino,
más aún,
nos son útiles porque sabemos
que viven y transforman el mundo.

Cuando se acude a ellos,
siempre se les encuentra.
Se acuerdan de la cara que tenían
cuando les vimos por última vez.
Por mucho que hayan cambiado
-pues ellos son los que más cambian-
aún resultan más reconocibles.

Son como una casa que ayudamos a construir.
No nos obligan a vivir en ella,
y en ocasiones no nos lo permiten.
Por poco que seamos, siempre podemos ir a ellos,
pero tenemos que elegir lo que llevemos.

Saben explicar el porqué de sus regalos,
y si después los ven arrinconados, se ríen.
Y responden hasta en esto: en que,
si nos abandonamos,
les abandonamos.

Cometen errores y reímos,
pues si ponen una piedra en lugar equivocado,
vemos, al mirarla,
el lugar verdadero.
Nuestro interés se ganan cada día,
lo mismo que se ganan su pan de cada día.
Se interesan por algo
que está fuera de ellos.

La buena gente nos preocupa.
Parece que no pueden realizar nada solos,
proponen soluciones que exigen aún tareas.
En momentos difíciles de barcos naufragando
de pronto descubrimos fija en nosotros
su mirada inmensa.
Aunque tal como somos no les gustamos,
están de acuerdo, sin embargo,
con nosotros.»

Bertolt Brecht

Recogido en la antología Poemas y canciones (1898-1956)
Traducción de Vicente Romano y Jesús López Pacheco
Alianza Editorial 1968©
ISBN (de la cuarta edición): 978-84-2066983-0

La verdadera belleza

“Soy mayor y tengo el aspecto de una mujer de mi edad. Algunas mañanas, al mirarme en el espejo pienso: “¿Y si me opero?”. Pero siempre lo descarto porque la cirugía es como cuando les vendaban los pies a las mujeres en China, una nueva consecuencia de la misoginia.

Si lo hiciera podría aparentar 56, pero cuando cumpliese 76, parecería que tengo 66… Es ganar una batalla para perder la guerra. Además, a la larga, la belleza está, sobre todo, en la elegancia y la inteligencia. Pienso, por ejemplo, en Maria Callas, Frida Kahlo, Anna Magnani… A los 20, todos somos hermosos con unos vaqueros y una camiseta. Pero después, la belleza es una cuestión de estilo, personalidad, carisma… No hay que ocultar los defectos, sino transformarlos para ser únicos. Ahora yo ya no busco resultar sexy, sino encontrar la mejor expresión de mí misma.

Cuando eres joven tienes mucha presión: el trabajo, el dinero, los hijos… Pero a medida que cumples años te sientes más libre y más segura y haces lo que te viene en gana.

¡Nadie habla de los maravilloso que es envejecer!”.

Isabella Rossellini, actriz y modelo, 67 años.

Los grandes modelos mentales

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Shane Parrish era un experto en seguridad cibernética en la principal agencia de inteligencia de Canadá cuando el mundo cambió repentinamente el 11 de septiembre de 2001. “Fue empujado a una serie de promociones para las que no había recibido orientación, que venían con responsabilidades que no tenía idea de cómo navegar . “

Mientras estudiaba un programa de MBA y buscaba mentores, descubrió a Charle Munger, el socio comercial multimillonario de Warren Buffet en Berkshire Hathaway. “Munger tiene una forma de pensar a través de los problemas utilizando lo que él llama un amplio entramado de modelos mentales, (…) fragmentos de conocimiento de diferentes disciplinas que pueden simplificarse y aplicarse para comprender mejor el mundo”. Comenzó a documentar su aprendizaje en su blog, Farnam Street .

The Great Mental Models Volumen 1: Conceptos generales de pensamiento es el primero de una serie de libros de Parrish sobre ideas eternas y amplias “para permitir que otros aborden los problemas con claridad y confianza, para que su viaje por la vida sea más exitoso y gratificante”. Este volumen describe 9 modelos mentales sobre el pensamiento general que “mejorarán la forma en que aborda los problemas, considera las oportunidades y toma decisiones difíciles”.

1. El mapa no es el territorio

Los mapas son representaciones limitadas pero útiles que reducen la complejidad a la simplicidad. El objetivo de un mapa no es la simplificación sino la comprensión. Sin embargo, no olvide que los mapas no pueden ser todo para todos. Los buenos mapas son creados y actualizados por exploradores del territorio, que reflejan sus valores, estándares y limitaciones en el mapa. Los mapas no pueden ser todo para todos.

Por ejemplo, las curvas de oferta y demanda pueden ser útiles para una comprensión general de la flexibilidad de precios y el comportamiento del cliente. Pero ciertamente es una simplificación de cómo se comportan los clientes.

2. Círculo de competencia

Un círculo de competencia es el área temática que coincide con las habilidades o experiencia de una persona. El verdadero conocimiento de un territorio complejo no puede ser falsificado. Dentro de nuestro círculo de competencia, sabemos exactamente lo que no sabemos. Sabemos lo que es conocible e incognoscible.

No dé por hecho su círculo de competencia ni opere como si fuera estático. La curiosidad y el deseo de aprender, ya sea de uno mismo (lento) o de otros (más productivo) son esenciales. Realice un seguimiento de su registro y realice un seguimiento honesto para que pueda utilizar los comentarios en su beneficio. Acuda a personas de su confianza para pedirles su opinión. Tenemos demasiados sesgos para confiar solo en nuestras propias observaciones.

Lo más importante de todo es conocer los límites de su círculo de competencia, para que no opere fuera de él sin darse cuenta. Cuando opere conscientemente fuera de su círculo de competencia, aprenda al menos los conceptos básicos del nuevo reino sin caer en una confianza injustificada.

3. Pensamiento de los primeros principios

El pensamiento de los Primeros Principios aclara problemas complicados al separar las ideas subyacentes, los hechos y los elementos no reducibles, de cualquier suposición basada en ellos. Lo que queda son lo esencial. “Cuando realmente entiendes los principios en el trabajo, puedes decidir si los métodos existentes tienen sentido. A menudo no lo hacen.

Los métodos para separar lo esencial de lo accidental incluyen el interrogatorio socrático , que “le impide confiar en sus agallas y limita las fuertes respuestas emocionales”:

  1. Aclara tu pensamiento y explica el origen de tus ideas.
  2. Suposiciones de desafío. ¿Por qué creo que esto es cierto? ¿Qué pasa si pienso lo contrario?
  3. Busca evidencia. Cuestiona las fuentes.
  4. Considere perspectivas alternativas. ¿Qué piensan los demás? ¿Cómo sé que estoy en lo correcto?
  5. Examine las consecuencias e implicaciones de estar en lo correcto, pero también de estar equivocado.
  6. Pregunta las preguntas originales.

Otro método es preguntar a los 5 por qué , donde el objetivo es aterrizar en qué o cómo . “Se trata de profundizar sistemáticamente en una declaración o concepto para que pueda separar el conocimiento confiable de la suposición”.

A veces no queremos ajustar lo que ya está allí. Somos escépticos o curiosos, y no estamos interesados ​​en aceptar lo que ya existe como nuestro punto de partida. Entonces, cuando comenzamos con la idea de que las cosas pueden no ser las que tienen que ser, nos ponemos en el estado de ánimo adecuado para identificar los primeros principios. El poder real del pensamiento de los primeros principios se está alejando del cambio aleatorio hacia elecciones que tienen una posibilidad real de éxito.

4. Experimento de pensamiento

Los experimentos de pensamiento son “dispositivos de la imaginación utilizados para investigar la naturaleza de las cosas (…) para comprender la situación lo suficiente como para identificar las decisiones y acciones que tuvieron impacto”. Nos permiten explorar los límites de lo que sabemos y los límites de lo que debe intentar. Los usos de este modelo incluyen imaginar imposibilidades físicas, reimaginar la historia e intuir lo no intuitivo.

Los experimentos de pensamiento nos ayudan a aprender de nuestros errores y evitar los futuros. Nos permiten asumir lo imposible, evaluar las posibles consecuencias de nuestras acciones y volver a examinar la historia para tomar mejores decisiones. Pueden ayudarnos a descubrir lo que realmente queremos y la mejor manera de llegar allí.

Albert Einstein fue un gran usuario del experimento mental. “Uno de sus notables experimentos mentales incluyó un ascensor. Imagina que estuvieras en un ascensor cerrado, con los pies pegados al suelo. En ausencia de cualquier otra información, ¿sería capaz de saber si el elevador estaba en el espacio exterior con una cuerda tirando del elevador hacia arriba a un ritmo acelerado, o sentado en la Tierra, siendo arrastrado por la gravedad? Al ejecutar el experimento mental, Einstein concluyó que no lo harías.

5. Pensamiento de segundo orden

El pensamiento de segundo orden nos enseña dos conceptos importantes. Primero, si estamos interesados ​​en comprender cómo funciona el mundo, debemos incluir los efectos secundarios y posteriores. Además, debemos ser observadores y honestos como podamos sobre la red de conexiones en las que estamos operando.

Las áreas de aplicación incluyen priorizar intereses a largo plazo sobre objetivos inmediatos y construir argumentos efectivos.

“(…) cualquier proceso de pensamiento integral considera los efectos de los efectos lo más seriamente posible. Vas a tener que lidiar con ellos de todos modos. El genio nunca vuelve a la botella. Nunca puedes eliminar las consecuencias para llegar a las condiciones iniciales originales “.

Warren Buffett usó una metáfora muy adecuada una vez para describir cómo el problema de segundo orden es mejor descrito por una multitud en un desfile: una vez que algunas personas deciden ponerse de puntillas, todos tienen que ponerse de puntillas. Nadie puede ver mejor, pero todos están peor.

6. Pensamiento probabilista

“El pensamiento probabilístico está esencialmente tratando de estimar, usando algunas herramientas de matemática y lógica, la probabilidad de que se produzca un resultado específico”.

La aplicación efectiva de este modelo implica una comprensión básica del pensamiento bayesiano (utilizando información previa relevante en la toma de decisiones), probabilidad condicional (teniendo en cuenta las condiciones que preceden al evento que desea comprender) y curvas de cola gruesa. Además, teniendo en cuenta la probabilidad de sus probabilidades —la metaprobabilidad— y las posibles asimetrías (es decir, los proyectos a menudo llegan tarde que antes de tiempo).

Parte de este modelo mental es reconocer la posibilidad de los cisnes negros. Prepararse y beneficiarse de la volatilidad implica buscar situaciones que esperamos que tengan buenas probabilidades de ofrecernos oportunidades (“opcionalidad al alza”), y aprender a fallar adecuadamente mediante el desarrollo de la capacidad de recuperación personal para aprender de los fracasos y comenzar de nuevo. “Siempre que sea posible, intenta crear escenarios donde la aleatoriedad y la incertidumbre sean tus amigos, no tus enemigos”.

7. Inversión

Inversión significa acercarse a una situación desde el extremo opuesto del punto de partida natural. Piensa en lo contrario de lo que quieres. La combinación de la capacidad de pensar hacia adelante y hacia atrás nos permite ver la realidad desde múltiples ángulos.

Para aplicar la inversión, suponga que lo que va a demostrar es verdadero o falso. Luego muestre qué más tendría que ser cierto para que eso suceda. Además, piense profundamente, desde diferentes ángulos, lo que debe evitar para lograr su objetivo. Implica pasar de “cómo solucionamos este problema” a “cómo evitamos que ocurra en primer lugar”.

Otro enfoque de la inversión se llama proceso de Kurt Lewin . Identifique las fuerzas que apoyan el cambio hacia su objetivo, y las que impiden el cambio hacia él. Luego, cree estrategias aumentando las fuerzas de apoyo o reduciendo las que impiden.

8. Navaja de Occam

Este modelo establece que las explicaciones más simples tienen más probabilidades de ser verdaderas que las complicadas. Si bien a veces las cosas no son tan simples, la mayoría de las veces, “en lugar de perder el tiempo tratando de refutar escenarios complejos, puede tomar decisiones con mayor confianza basándolos en la explicación que tiene la menor cantidad de partes móviles”.

“Tome dos explicaciones competitivas, cada una de las cuales parece explicar igualmente un fenómeno dado. Si una de ellas requiere la interacción de tres variables y la otra la interacción de treinta variables, todas las cuales deben haber ocurrido para llegar a la conclusión establecida, ¿cuál de ellas es más probable que tenga un error?

La Navaja de Occam se puede aplicar en el liderazgo. “Cuando Louis Gerstner se hizo cargo de IBM a principios de la década de 1990, durante uno de los peores períodos de lucha en su historia, muchos expertos en negocios pidieron una declaración de su visión. ¿Qué conejo sacaría Gerstner de su sombrero para salvar a Big Blue? (…) Su famosa respuesta fue que lo último que IBM necesita en este momento es una visión. Lo que IBM realmente necesitaba hacer era servir a sus clientes, competir por negocios aquí y ahora, y enfocarse en negocios que ya eran rentables. Necesitaba una ejecución comercial simple y dura ”.

9. La navaja de Hanlon

“No debemos atribuir a la malicia lo que se explica más fácilmente por la estupidez”. Este modelo nos ayuda a evitar la paranoia y la ideología. Nos ayuda a buscar opciones en lugar de perder oportunidades. “Cuando vemos que sucede algo que no nos gusta y que parece incorrecto, asumimos que es intencional. Pero es más probable que sea completamente involuntario “.

Recomendaría este libro a cualquiera que intente mejorar su pensamiento y su proceso de toma de decisiones.


The Great Mental Models (Vol. 1), by Shane Parrish. (2020). Recuperado 24 de abril de 2020, de ZOIAORG website: https://zoia.org/2020/04/15/the-great-mental-models-vol-1-by-shane-parrish/ 

¿QUÉ ES MINDFULNESS?

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1. ¿Qué es el Mindfulness?

El objetivo es lograr un profundo estado de conciencia durante la sesión, y se usan varias técnicas concretas para alcanzarlo. Perseguimos conseguir que nuestra conciencia se relaje y no elabore juicios de nuestras sensaciones, sentimientos o pensamientos. Saber qué acontece en nuestro fuero interno en cada instante a través de la gestión de los procesos atencionales. 

El Mindfulness consigue separar la persona de sus pensamientos para poder reconocerlos y poner en duda los patrones mentales, otorgando un gran peso al aquí y el ahora mediante una atención total al momento presente.

2. ¿Cuándo practicarlo?

Idealmente, el Mindfulness debería practicarse durante media hora al día, aunque se recomienda comenzar con sesiones más cortas, de no más de diez minutos, para ir aclimatando la mente a las nuevas sensaciones e ir construyendo poco a poco estados mentales de meditación. Si nos propasamos con el tiempo al principio, es fácil que terminemos frustrados al dedicar mucho rato seguido a algo que aún no sabemos hacer bien, y terminemos cansándonos y abandonando esta rutina.

Por lo tanto, aprender a hacer Mindfulness puede requerir cierto tiempo de práctica hasta que seamos capaces de meditar en casi cualquier circunstancia.

3. ¿Dónde realizar Mindfulness?

Hay que tratar de buscar un sitio libre de ruidos, con una temperatura entre 18 y 25º y en la que nos sintamos confortables. No hay que olvidarse de desactivar teléfonos, alarmas, aparatos electrónicos y todo tipo de ruidos y ondas que nos puedan molestar o interferir en la meditación. En caso de que pongamos música de fondo, es importante que ésta sea relajante y con ciclos repetitivos para impedir que acapare nuestra percepción. 

Algunas personas prefieren realizar la meditación en entornos abiertos, en su jardín o en un parque público. No es una mala decisión, pero es importante escoger un sitio que no sea muy concurrido y esté libre de ruidos y elementos distractores. El uso de ropa cómoda siempre será un elemento positivo de cara a la meditación, y se recomienda quitarse el calzado y todos los complementos que puedan oprimir el cuerpo.

4. ¿En qué posición se practica?

La posición para el Mindfulness será, simplemente, sentarse cómodamente en el suelo; no necesariamente en la posición de loto, pero sí es básico que la postura deje la espalda en un ángulo recto para facilitar la respiración. Se puede emplear un cojín, una esterilla o una toalla para estar más cómodos. En el caso de que el cojín sea bastante grueso, será recomendable inclinar la zona pélvica hacia delante, sentándonos en el extremo. 

Las vertebras deben permanecer en una posición recta, sujetando el peso del tórax, el cuello y la cabeza. Las piernas y los brazos deben permanecer relajados pero sin desestabilizar la línea de la columna. Por ejemplo, es una buena idea dejar caer los brazos apoyándolos encima de las caderas, o bien simplemente dejarlos colgando. Si la postura alcanzada nos genera tensión en algún área del cuerpo, será preciso reajustar la posición corporal.

5. Ejercicios básicos

Debemos concentrar la atención en la respiración. Escucharla, sentirla como recorre el cuerpo… pero sin pensar en ella. Estrictamente, debemos centrarnos en reconocerla y dejarla fluir por el cuerpo. En el momento en que toda nuestra atención esté inmersa en la conciencia de la respiración, podremos proseguir emitiendo un “mantra”: una palabra o frase corta que, repetida de forma constante, induce a la relajación. Es habitual usar el sonido “ohm”, u otras fórmulas como “estoy bien”, “siempre aquí”, etc. Dependiendo del lugar donde nos encontremos, podemos emitirla a viva voz o mentalmente. Será necesario crear una imagen relajante, visualizando un lugar tranquilo y que nos produzca bienestar. Tanto puede ser un sitio real como imaginario.

Podemos imaginar una escalera cuyos peldaños nos van acercando paulatinamente a ese lugar, contando pausadamente los escalones que vamos recorriendo. También podemos visualizar una vela e ir jugando a modificar la intensidad de su luz, o cualquier otra imagen que pueda servirnos de apoyo. Estos ejercicios nos irán conduciendo gradualmente hasta el siguiente, y será necesaria mucha práctica para poder concentrarse en los estímulos específicos.

6. Ejercicios avanzados

Habiendo entrenado la mente en concentrarse en un aspecto de la percepción o imagen mental, deberemos ejercitarla para permitir que se vacíe y podamos tener la mente en blanco. Es necesaria mucha disciplina pero éste es el punto final de la meditación. Se pueden usar los ejercicios de pensamiento descritos en el punto anterior. 

Es imprescindible mantener una actitud neutral ante los pensamientos o imágenes, no juzgarlos como buenos o malos, sino simplemente percibirlos, observarlos de manera impersonal. Es posible que, durante los primeros intentos, no seamos capaces de mantener la mente en blanco más que unos pocos segundos, pero esto es habitual y será el tiempo el que nos permitirá lograr un estado de meditación profunda.

7. ¿Por qué debemos practicar Mindfulness?

Una investigación publicada en la revista Journal of Internal Medicine reveló que practicar media hora de Mindfulness diaria alivia los síntomas de trastornos como la depresión o la ansiedad. Además, descubrieron que la meditación centrada (procedente de la práctica budista de concentración en el presente y ausencia de juicios de valor) podía tener efectos positivos en la percepción del dolor. Los resultados fueron validados incluso controlando el efecto placebo. Se reportó que el incremento del bienestar perduró hasta medio año.

La meditación también reporta mejoras en la memoria, la capacidad de concentración, la autoconciencia y la inteligencia emocional. También se asocia con la optimización de los recursos del sistema inmune, así como con la mejora en la percepción de soledad en personas de la tercera edad. 

Actualmente algunas terapias específicas incorporan algunos principios y técnicas del Mindfulness. Por ejemplo, la MBCT. Esta terapia ha dado excelentes resultados, siendo tan eficaz como los antidepresivos, y reduciendo además el riesgo de reincidencia. 

Muchas técnicas se utilizan para paliar los efectos o mejorar la calidad de vida en personas con trastorno obsesivo compulsivo (TOC), trastornos de la ansiedad, dolor crónico, trastornos de la personalidad, estrés postraumático, etc.

Referencias bibliográficas:

  • Brantley, J. (2007). Calmar la ansiedad. Descubre cómo el mindfulness y la compasión pueden liberarte del miedo y la angustia. Ed. Oniro.
  • Didonna F. (2011). Manual Clínico de Mindfulness. Desclée de Brouwer.
  • Kabat-Zinn, J. (2009). Mindfulness en la vida cotidiana. Donde quiera que vayas ahí estás. Paidós.
  • Siegel, D. (2010). Cerebro y mindfulness. Paidós.
  • Williams, J.M., Segal, Z., Kabat-Zinn, J. (2007). Vencer la depresión. Descubre el poder de las prácticas del mindfulness. Ed. Paidós.

¿Qué es el Mindfulness? Las 7 respuestas a tus preguntas. (2020). Recuperado 24 de abril de 2020, de Psicología y Mente website: https://psicologiaymente.com/meditacion/que-es-mindfulness 

¿CUÁL ES TU «IKIGAI»?¿PARA QUÉ VIVES?

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En una minúscula aldea japonesa una mujer se debatía entre la vida y la muerte. De pronto tuvo la sensación de ser separada de su cuerpo y subida al cielo, donde creyó escuchar la voz de sus antepasados.

¿Quién eres? – le dijo una voz.

Soy la mujer del tendero – replicó ella.

Yo no te pregunté de quién eres mujer sino quién eres tú.

Soy la mama de tres hijos, contestó.

No te solicité que me contestes cuántos hijos tienes sino quién eres.

Soy una maestra de colegio.

No quiero saber cuál es tu profesión, sino quién eres.

La mujer no parecía dar una contestación adecuada a la pregunta, hasta que dijo:

Soy quien se despierta cada día para cuidar y amar a mi familia y ayudar a que se desarrollen las mentes de los niños en mi escuela.

Con esa respuesta aprobó el examen al que fue sometida y fue enviada de vuelta a nuestro mundo.

A la mañana siguiente se despertó sintiendo un profundo sentido de significado y propósito: había descubierto su ikigai.

¿Qué significa la palabra ikigai ?

La palabra japonesa ikigai se compone de dos vocablos:  iki (生き?), que se refiere a la vida,  y kai (甲斐?),  «la realización de lo que uno espera y desea».

Su origen es muy antiguo,  remontándose al período Heian japonés que tuvo lugar entre los años 794 y 1185.

Gai procede de la palabra kai  que era como se conocia a las conchas, muy valiosas en aquella época. De allí se derivó ikigai como una palabra que significa valor en la vida

¿Qué es el ikigai realmente?

De acuerdo a la cultura milenaria de Japón, todos tenemos un ikigai, una razón de vivir o de ser. Una razón para levantarse por la mañana.  Es decir, es el encontrar el sentido a nuestra existencia, desde el día a día.

Pero llegar a ello es complicado, la búsqueda puede ser larga y muy profunda. Y estará siempre en permanente conexión con nuestro Universo interior.  Eso si, una vez encontrado, sentiremos una inmensa felicidad y una luz interna que dará sentido a nuestra vida. Sentiremos que nuestro karma ha cambiado.

Pero no te equivoques, ikigai no es algo grandioso ni extraordinario. Es algo muy práctico, de tenerlo presente cada día. Se trata desactivar nuestro modo automático por el que normalmente transitamos por la vida y hacer las cosas por algún motivo.

Lo primero que nos pide el cuerpo es quizás traducir esta palabra por propósito de vida, aunque puede ser algo excesivo, dado que el secreto esta en las pequeñas acciones que realizamos día a día. Las personas japonesas creen que la suma de las pequeñas alegrías cotidianas resulta en una vida más plena.

El concepto de Ikigai tiene muchos puntos en común con la felicidad, aunque tiene una diferencia importante:

Ikigai es lo que nos permite desear que llegue el futuro, incluso si nos sentimos mal en el presente. Nos permite afrontar el futuro, sea el que sea e incluso partiendo desde un presente duro y demoledor.

Gracias a esto, aquel que conoce su ikigai tendrá una vitamina que le ayudará a afrontar con mayor vitalidad las tormentas que se le presenten en la vida.

Ikigai, tu razón para vivir

Este concepto es cambiable y revisable a lo largo del tiempo. No es lo mismo tener 40 años para conformar tu ikigai, que 80, donde tus valores y experiencias son posiblemente más ricas.

En el tsunami de 2011, muchos japoneses cambiaron su ikigai y quizás sea debido a que las personas que han encontrado una razón de ser tienen una mayor habilidad para integrar las experiencias vitales estresantes y limites, experimentando menos sufrimiento e incertidumbre. Un hecho de tan gran magnitud emocional les hizo replantearse su ikigai. Y siguieron adelante.

¿Cómo puedes descubrir tu ikigai?

No todo el mundo tiene claro su ikigai. Se trata de ir conectando puntos en tu vida y sentir el presente y el futuro  dejando volar tu intuición. Por ello recomiendo que sigamos a nuestro corazón como si nos fuese la vida en ello.

El problema de conocer nuestra razón de ser es que, aunque todos lo llevamos en nuestro interior, no todos lo encontramos. A algunos le llevan años, casi una vida, a otros solo meses, mientras que otros saben su ikigai desde su infancia.

El ikigai se encuentra en lo más profundo de nuestro ser. Y llegar hasta allí a veces requiere de un gran esfuerzo y dedicación, pues tendremos que afrontar temporales internos que posiblemente nos inviten a cejar en nuestra tarea.

Todos tenemos diferentes momentos y situaciones, por lo cual lo importante es que cada uno de nosotros busquemos el instante y camino adecuados para crear la atmósfera adecuada en la que podamos profundizar.

El ikigai no es completo si la meta marcada no implica un servicio a la comunidad, a los demás. Dar sin pedir nada a cambio.

El ikigai nos propone un viaje interno de conocimiento personal para encontrar aquello en lo que somos buenos, lo que se nos da bien y nos gusta hacer.

Las cuatro principales preguntas que hay que contestar serían:

¿Qué es lo que amas hacer?

¿Qué es lo que el mundo necesita de ti?

¿En qué eres bueno?

¿Pueden pagarte por lo que haces?

Una vez contestadas tenemos que encontrar los puntos de conexión entre cada una de las áreas, tal y como vemos en el dibujo anterior. En la intersección de todas las áreas, encontraremos nuestro ikigai.

Las respuestas y un equilibrio entre estas cuatro áreas podría ser una ruta rápida hacia ikigai para los occidentales.

Pero en Japón, ikigai es un proceso más lento y a menudo no tiene nada que ver con el trabajo o los ingresos.

Encontrar tu ikigai podría llevarte a reinventarte profesionalmente.  Esta concepto filosófico nipón nos ayuda a hacer girar nuestra vida alrededor de todo aquello en lo que tenemos talento y nos hace útiles para el universo.

Dan Buettner, experto en el tema nos sugiere hacer tres listas: tus valores, las cosas que te gusta hacer y las cosas para las que eres bueno. La intersección de las tres es tu ikigai.

Recuerda que conocer nuestro ikigai no es suficiente, necesitamos dar pasos, ponernos en marcha para conformar ese día a día que vaya componiendo nuestra auténtica razón de ser.

Gordon Matthew profesor de antropología de la universidad de Hong Kong nos da su versión acerca del ikigai:

 No se trata de un principio para el que vives. No es el motivo por el que te levantas todas las mañanas. Se trata de algo mucho más reducido, situado delante tuya y además de forma muy directa.

También nos da unas pautas para encontrarlo y relacionarnos con el:

  • Analiza lo que tienes delante, pues el ikigai no es nada sublime ni extraordinario, sino algo muy obvio, mucho más sencillo de lo que crees.
  • Recuerda siempre el motivo de que ese algo especial sea tan importante para tu vida.
  • Reflexiona acerca de por qué haces lo que haces.
  • Tómate tu tiempo para decidirlo.  No es una tarea sencilla, ni tampoco se consigue de hoy para mañana.
  • No seas egoísta en la persecución de tu ‘ikigai’. La vida no es seo.
  • El ikigai es siempre frágil. Puede ser que quieras a tu pareja más que a tu vida, pero también puede pasar que por mil motivos el día de mañana no esté a tu lado.
  • Pon en revisión tu ikigai con periodicidad. Lo que es fundamental para ti con 30 años puede no serlo con 80.

10 principios del Ikigai

El ikigai suele acompañarse de una cantidad de hábitos que permiten disfrutar más y mejor de la vida, es vivir enfocados en aquello que para ti es esencial y maravilloso.

1.Mantente siempre activo, nunca te retires.

Quien abandona las cosas que ama y sabe hacer, pierde el sentido de su vida.

2.Tómatelo con calma.

Caminando despacio se llega lejos. No hay prisa, solo tienes esta vida, disfruta cada instante.

3.No comas hasta llenarte.

También en la alimentación para una vida larga, “menos es más”. Aplica la ley de pareto (80/20) y come solo el 80% de lo que podrías comer.

4.Rodéate de buenos amigos.

Son el mejor antídoto para disolver las preocupaciones. Las relaciones de amistad son un gran elixir para poder cumplir nuestro ikigai. Conoce gente.

5.Ponte en forma para tu próximo cumpleaños.

Por si alguien no lo recordaba, el ejercicio segrega las hormonas de la felicidad. Y fijarnos pequeños objetivos día a día, nos permitirán llegar muy lejos.

6.Sonríe.

Una actitud afable hace amigos y relaja a la propia persona. La sonrisa abre puertas y nos conecta con nuestra parte positiva.  No hay que olvidar el privilegio de estar aquí y ahora en este universo lleno de posibilidades.

7. Reconecta con la naturaleza.

Nuestro hábitat natural es la naturaleza. En ella encontraremos grandes remedios para nuestros males. Estamos hechos para vivir integrados con la naturaleza.

Rodearnos de naturaleza y dar paseos por ella, nos ayudará a conectar con nuestro alma, y por supuesto, con nuestro ikigai.

8. Da las gracias.

Dedica un momento del día a dar las gracias y aumentarás tu caudal de felicidad. Muestra gratitud con los que te rodean, con la naturaleza, con la vida. Te sentirás dichoso de estar vivo.

9. Vive el momento.

Dejemos de mirar a nuestro pasado y de tener miedo al futuro. Todo lo que tienes es el día de hoy.

10. Sigue tu ikigai.

Es importante que sepamos que dentro de cada uno de nosotros  hay una pasión, un talento único que da sentido a nuestros días y si no lo has encontrado aún, tu próxima objetivo podría ser encontrarlo.

¿Cuál es tu «Ikigai»?¿Para qué vives?. (2020). Recuperado 24 de abril de 2020, de Un universo mejor website: https://ununiversomejor.com/ikigai-la-razon-de-vivir/ 

EL CLUB DE LAS 5 DE LA MAÑANA – Robin Sharma

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Érase una vez un multimillonario. Él había alcanzado la verdadera élite, logrando resultados épicos tanto en esferas profesionales como personales. Era un hombre que dejaría un legado para el mundo. Pero el secreto de su éxito fue sorprendente. Él atribuyó su éxito no a sus talentos naturales, ni a las horas que había invertido en su trabajo. Lo atribuyó a una rutina matutina revolucionaria, construida alrededor de las 5 am y siguiendo una fórmula poco conocida diseñada para impulsar su enfoque mental, desarrollar su condición física y animarlo a ser su mejor día tras día.

Con estas páginas, tú también puedes unirte al ​​club 5am. Puede aprender a levantarse cada día y abrazar la soledad, el silencio y la falta de distracción  que pueden ofrecer las primeras horas de la mañana. Sigue leyendo y aprenderás cómo los verdaderos artistas de élite en todos los ámbitos de la vida se adelantan al aprovechar al máximo la hora del día que los demás usan para dormir, perder el tiempo viendo las noticias o navegar por las redes sociales.

En estas páginas, aprenderá:

  • por qué la ausencia de distracción lo ayuda a lograr mejores resultados;
  • ¿Por qué reducir la velocidad de tu cerebro a través de la hipofariedad transitoria, es tan importante y
  • cómo construir la rutina de un actor de élite.

De pie en la plaza al pie de la famosa Plaza de España, el multimillonario, el empresario y el artista observaron sus alrededores.

Es hora, dijo el multimillonario, de aprender cómo puede transformar su creatividad, rendimiento, utilidad, riqueza y productividad. Solo levantarse a las 5 am, no lo es todo. Podría despertar a las 5 am y perder una hora escaneando las redes sociales y revisando mensajes, pero eso no optimizará su día. Lo que será la fórmula 20/20/20 que dice que usas 20 minutos para moverte, 20 minutos para reflejar y 20 minutos para crecer.

El primer paso es moverse, realizar un ejercicio vigoroso durante 20 minutos. Lo que es realmente importante es hacerte sudar. Eso es porque el sudor elimina el cortisol, la hormona del miedo. El sudor genera la proteína BDNF, o factor neurotrófico derivado del cerebro, que repara las células del cerebro y acelera la formación de nuevas conexiones neuronales. Entonces, al sudar durante 20 minutos, ¡literalmente significa que vas a pensar más rápido!

Luego, haga 5.20-5.40 am un tiempo para la reflexión con un período de profunda paz y soledad. Antes de que surja la complejidad del día, reflexione sobre lo que es más importante para usted. En una época de distracción, de notificaciones y mensajes constantes, te sorprenderás de las visiones, los sueños y la inspiración que te llegan a la mente cuando tienes algunos momentos de silencio para ti.

Escribe estos pensamientos en un diario. Confíe sus ambiciones actuales, las cosas por las que está agradecido en su vida y sus frustraciones y desilusiones ante el papel. Hacerlo te ayudará a entender tu visión y soltar energías tóxicas y negativas.

Tómate unos minutos para meditar. La investigación muestra que la meditación ayuda a reducir el cortisol, reduciendo el estrés. Es una forma comprobada de mantener la calma, ¡y los grandes artistas del mundo siempre están tranquilos!

Ahora es el momento de los últimos 20 minutos de tu primera hora. Aquí, necesitas crecer, así que tómate 20 minutos para aprender. Estudia las vidas de grandes triunfadores leyendo sus biografías. Aprender sobre psicología humana. Mire documentales sobre innovación o escuche audiolibros sobre la creación de empresas. Una cosa que todo multimillonario tiene en común es el amor por el aprendizaje.

Así que ahí lo tienen. Una rutina matutina perfecta, para hacer que la hora sea suya y convertirse en un verdadero miembro del club 5am.


Resumen del libro The 5 AM Club (El club 5 AM) de Robin Sharma. (2020). Recuperado 24 de abril de 2020, de Resumidito website: https://resumidito.com/resumen-del-libro-the-5-am-club-el-club-5am-de-robin-sharma/#.XqLiM9NKg1I 

APRENDER A SOLTAR

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El saber soltar o dejar ir no es baladí: a poco que afinamos nuestra mirada, nos damos cuenta de que a menudo nos apegamos férreamente a un sinfín de cosas, personas, pensamientos, recuerdos, anticipaciones, emociones y un largo etcétera.

Y es que saber soltar es una actitud que, en cierto modo, va contranatura. De hecho, nuestra biología está programada para aferrarse, en primer lugar, a la vida. Partiendo de este hecho –que las pautas de supervivencia están grabadas en cada una de nuestras células–, es totalmente comprensible que el desapego no sea nuestro fuerte. Y, sin embargo, cuán a menudo la vida nos pone en la tesitura de tener que dejar ir, viéndonos enfrentados a la dolorosa vivencia de la pérdida.

Como sabemos, el apego es necesario durante la infancia para establecer una relación con los progenitores y con el mundo. Más tarde, el apego también será necesario para establecer vínculos de intimidad y amor con los demás. Sin embargo, paradójicamente a menudo enfrentamos el dolor que supone perder algo o a alguien importante en nuestra vida.

¿Dónde está la broma, entonces? Parece que, como todo en la vida, la cuestión del apego y el desapego es una gran paradoja: a la vez que el establecer apego es sano para tejer vínculos de intimidad y confianza, se hace igual de necesario aprender a soltar. Esto requiere de todo un arte: el arte de transitar por el noble sendero medio.

En las inevitables pérdidas subyace en realidad un mensaje clave: el de aprender a abrir la mano, dejando partir aquello que ya no puede permanecer. Ante esto, podemos sentir un gran dolor e incluso sufrimiento. Porque soltar duele… Porque cada vez que sentimos el desgarro del desapego, una parte de nosotros también muere. La intensidad de tal desgarro dependerá, en gran medida, de nuestro nivel de autoconciencia, así como del entrenamiento en la capacidad de soltar. Una vez más, se confirma en este caso aquella esperanzadora máxima que nos recuerda que…

“Sentir dolor no es lo mismo que sufrir”

Soltar significa desapegarse de alguien o algo a lo que nos aferrábamos. Significa, asimismo, aceptar que no podemos poseerlo y esto, inevitablemente, conlleva un sentimiento de pérdida. Soltar es, en último término, aceptar la impermanencia de todas las cosas.

 ¿Qué podemos hacer para aprender a soltar?

Sabemos que no hay mayor carrera que la de la vida misma. Ésta se ocupa de que aprendamos a soltar. Y este aprendizaje puede darse “por la buenas o por las malas”. Se da “por las malas” cuando no nos tornamos conscientes de la fuente de dolor o cuando, ante la pérdida, desperdiciamos nuestra energía–atención tan sólo en sufrir, sin extraer el aprendizaje que late tras cada vivencia dolorosa. Sin embargo, el aprendizaje se da “por las buenas” cuando, con cada caída, tratamos de poner consciencia en qué es lo que duele.

La autoconsciencia es un camino de aprendizaje y desarrollo por el que podemos desplegar herramientas de autogestión, de modo que, cuando llegan los momentos duros, sepamos al menos nombrar lo que nos sucede.

Para aprender a soltar, el primer paso consiste en identificar a qué nos solemos aferrar.

A menudo nos apegamos a:

  1. Las personas. En sus casos más extremos, el aferramiento deriva en dependencia emocional.
  2. Los lugares. En ocasiones vivimos una mudanza con insospechado dolor, como si parte de nuestra identidad se quedara allí, en aquella casa que dejamos atrás. Lo mismo puede suceder con objetos propios.
  3. Las creencias. Esto se hace evidente cuando, echando una mirada a la Historia de la Humanidad, vemos las incontables veces que hemos matado por ideas (algo que, por cierto, sigue siendo vigente hoy día).
  4. La autoimagen. Tal vez no nos sea tan sencillo identificar el aferramiento a las ideas que tenemos sobre nosotr@s mism@s; ideas que, cuando se vienen abajo, conllevan una íntima pérdida.
  5. La juventud. En un tiempo en el que la juventud es más bien idolatrada, parece que nadie quiere envejecer. Envejecer, en este sentido, se puede experimentar como una gran pérdida: pérdida de atractivo, de poder, de importancia…
  6. Al placer. Instintivamente buscamos el placer, al tiempo que rechazamos lo que huele a dolor. Paradójicamente, este aferramiento provoca más angustia y miedo: miedo a que se diluya el instante de placer, y a que llegue el temible dolor.
  7. Los pensamientos. Nuestra mente actúa, a menudo, como una “máquina rumiadora”: tendemos a aferrarnos e identificarnos con los pensamientos, dando vueltas en un circuito reducido.
  8. La emoción. Es frecuente el quedarse “enganchado” en las propias emociones. Cuando tenemos una baja gestión emocional, quedamos atrapados en nuestros propios climas emocionales con mayor facilidad.
  9. Al pasado. El aferramiento al pasado deja poca disponibilidad para la vida. Cuando nos aferramos a recuerdos dolorosos del pasado, la rumiación puede derivar en una tendencia a la depresión.
  10. Nuestras expectativas. Lo que sucede es la mejor opción del universo, dice José María Doria, pero parece que no siempre lo vivimos así. El aferramiento a nuestras expectativas –a lo que se supone que “debería ser”– puede conllevar una gran “fuga de energía vital”.

Esta lista no pretende ser ni mucho menos exhaustiva, pero recoge aferramientos que todos, en mayor o medida, conocemos.

Soltar tiene algo de actitud de no lucha: al soltar dejamos de luchar con aquello que la vida pone en nuestro camino.

El segundo paso consistiría en tomar consciencia de cómo nuestra mente tiende a juzgar como “bueno/malo” aquello que vivimos, y soslayar estos juicios.

A medida que nuestra consciencia se va alineando con el propio movimiento de la vida, desplegamos una mayor capacidad de aceptación. Una aceptación que está estrechamente vinculada con la capacidad de soltar.

Al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios

Jesucristo

… Sabias palabras que, de alguna forma, nos recuerdan que hay cosas que no pertenecen al territorio de lo cotidiano, sino al ámbito del Misterio. En este sentido, la actitud más inteligente es la de aprender a relegar el control de aquello que no nos corresponde controlar.

A medida que nos dejamos fluir con el río de la vida, mayor paz interna experimentamos.  Acompasarse a este ritmo nos permite atestiguar el movimiento con los ojos del corazón, sabiendo que la vida no está ni puede estar en manos de nuestro pequeño ego. Soltar es, al fin y al cabo, aprender a confiar en Eso más grande que mueve los hilos.


Actitud Mindfulness: Aprender a soltar. (2020). Recuperado 24 de abril de 2020, de Escuela Española de Desarrollo Transpersonal website: https://escuelatranspersonal.com/actitud-mindfulness-aprender-a-soltar/