Imagina que la experiencia de la crisis que has evocado en el ejercicio anterior ocurrió en una película y que tú la observas como si fueses un espectador ajeno a ella.
Después, imagina que vuelves a experimentar aquella escena como protagonista, pero que ahora afrontas la crisis con las técnicas que conoces: cambiando tus pensamientos para que no llegue a producirse el círculo vicioso que la provocó. Visualiza lo que ves, lo que sientes, lo que te dicen los demás y lo que te dices a ti mismo al afrontarla; sintiéndote bien y orgulloso de ti mismo por haber superado tu miedo; cambiando tus pensamientos y rompiendo así el círculo vicioso.
Si te cuesta imaginarlo, ayúdate escribiendo un relato que empieza tal como empezó aquella crisis, pero que continua con su protagonista (tú) afrontándola con las técnicas que ahora conoces y reduciendo la ansiedad hasta eliminar cualquier temor. Después, imagina esa situación como si la estuvieses viviendo de nuevo, ahora con un desenlace satisfactorio.
En adelante, cuando te venga a la mente el recuerdo de esa crisis o de alguna otra, piensa en cómo se produjo mediante el círculo vicioso, y convéncete de que sólo fue una especie de pesadilla, sin ningún peligro real.
A continuación, para ilustrar el papel de la imaginación en nuestras emociones e incluso a nivel físico, puedes llevar a cabo otro experimento: visualiza un limón, notando su olor, textura, color y sabor, imaginando que cortas un trozo, que lo muerdes, etc.
Si lo imaginas bien, con todas las modalidades sensoriales (visión, tacto, sabor, aroma, etc.) notarás que empiezas a segregar saliva. Esto sirve para demostrarte que sólo con imaginar algo, vívidamente, nuestro organismo puede experimentar cambios físicos reales, como la salivación. Así te resultará más fácil comprender cómo tus pensamientos catastrofistas pueden producir o aumentar las sensaciones que temes.
Si piensas un poco en tus experiencias con la ansiedad y el pánico, seguramente encontrarás ejemplos de situaciones o momentos en que tu ansiedad y tus sensaciones temidas han aumentado o disminuido según lo que imaginabas. Por ejemplo, si tienes que afrontar una situación que te da miedo y empiezas a pensar e imaginar que lo pasarás fatal, que te dará una crisis, etc., empezarás a sentirte mal. En cambio, cuando consigues pensar e imaginar que todo irá bien, te sientes mucho mejor.
Esto es lógico, ya que tu problema de pánico consiste, precisamente, en que tienes el hábito de pensar e imaginar, erróneamente, (en forma más o menos consciente), que las sensaciones que temes son algo peligroso e incontrolable. Y si tus pensamientos e imágenes mentales son la causa de tu problema, es lógico que si aprendes a modificarlos estés aprendiendo a manejar tu problema hasta hacerlo desaparecer.
Por tanto, a partir de ahora, puedes añadir la imaginación o visualización positiva a las técnicas que utilizas para manejar la ansiedad.
Para ello, puedes utilizar la grabación “Imaginación positiva” (anexo V), que contiene sugerencias para visualizar cómo afrontas en forma positiva las sensaciones y situaciones que antes te daban miedo, con serenidad y confianza en ti mismo, y sintiéndote muy bien.
Conviene practicar la visualización positiva después de la relajación (y también antes de conciliar el sueño y al despertar) porque así es más eficaz. Por tanto, para empezar, puedes grabarla a continuación de la grabación que utilizas para la relajación . Así podrás practicar una tras otra, diariamente, durante un tiempo (hasta que te habitúes a llevarla a cabo sin ayuda de la grabación).
Si lo deseas, puedes anotar los resultados de cada práctica en el registro de relajación- visualización positiva de la página siguiente.
Al igual que la respiración diafragmática y la relajación, la practica de la imaginación positiva tendrá varias etapas: al principio guiada por la grabación y después sin ella. Las primeras veces, cuando te halles tranquilo y relajado, y después en cualquier circunstancia. Finalmente (cuando ya la domines) podrás usarla en el momento en que aparece el pánico, para reducir las sensaciones y el temor o ansiedad asociados.
No te canses de practicar la imaginación positiva, una y otra vez. Cuanto más la repitas, más fácil será que se grabe en tu mente (a nivel consciente y no-consciente) y más fácil será que te lleve a sentirte y a actuar de acuerdo con lo que imaginas.
Es lo mismo que ocurre con los mensajes publicitarios: se repiten una y otra vez porque así son más eficaces para cambiar las creencias, emociones y conductas, de quienes los reciben.
Registro de relajación – imaginación positiva. Opcional
Relájate, al principio siguiendo las instrucciones de la grabación. Cuando ya estés relajado, visualiza las situaciones en que antes te sentías mal, pero ahora imaginando que te sientes tranquilo y seguro en ellas. Después, anota en este registro el día y hora en que has hecho el ejercicio, y cumplimenta el resto de casillas evaluando entre 0 y 10.
Del Manual de Elia Roca: Cómo superar el pánico, con o sin agorafobia. Etapa 2. Apartado 2.2
Las autoinstrucciones son frases o mensajes que te diriges a ti mismo para afrontar adecuadamente el pánico. Se trata de una técnica superficial, que no basta por sí sola para superar el problema, pero puede ayudarte a manejar la ansiedad anticipatoria y las crisis o amagos de crisis.
Si has seguido nuestras indicaciones, desde el principio de esta etapa estarás trabajando con los registros de pensamientos para habituarte a detectar las interpretaciones catastrofistas de tus sensaciones (que constituyen la raíz de tu problema) y cambiarlas por evaluaciones alternativas no-catastrofistas (positivas y realistas).
Las autoinstrucciones son también una técnica complementaria para modificar pensamientos.
Su utilización más frecuente consiste en confeccionar una o varias hojas para llevarlas contigo y leerlas al aparecer los primeros síntomas, con el propósito de que te ayuden a contrarrestar tu tendencia automática a hacer interpretaciones catastrofistas cuando notas las 3 sensaciones temidas .
Anota en una o dos hojas (o tarjetas) las ideas que creas que pueden resultarte más útiles a ti.
Memorízalas, y repítelas en la forma que te resulte más convincente (como si fuese un mensaje publicitario) cada vez que afrontes las sensaciones o situaciones temidas.
Llévalas siempre contigo y léelas en cuanto notes que empieza el miedo.
Estas hojas deben incluir el dibujo del círculo vicioso de tus crisis, y varias frases que te recuerden la utilización de las técnicas de control de la ansiedad aprendidas hasta ahora.
Algunos ejemplos de autoinstrucciones podrían ser:
Recuerda que tus sensaciones son sólo una exageración de las sensaciones normales en la ansiedad, que aumentan porque piensas que estás en peligro.
Estas sensaciones no pueden producirte ningún daño. Deja de aumentar tu miedo con pensamientos catastróficos que no tienen ninguna base real.
No luches contra tus sensaciones ni trates de evitarlas. Acéptalas como algo normal. Ya se pasarán.
Recuerda que cuando dejas de alimentar tu miedo y tus sensaciones con pensamientos catastrofistas, el miedo y las sensaciones van disminuyendo hasta desaparecer.
Piensa en lo contento que vas a estar por haber controlado el pánico por ti mismo.
Cuando empieces a notar las sensaciones, es el momento de trabajar en romper el círculo vicioso.
Cuando se activa el pánico, es el mejor momento para trabajar en cambiarlo Puedo elegir lo que pienso y si pienso en forma positiva me sentiré bien.
Puedo utilizar respiración, distracción, relajación o autoinstrucciones; pero lo mejor es que no
haga nada por evitar las sensaciones y que me limite a pensar en forma razonable.
Mi miedo trata de advertirme de un supuesto peligro. Pero yo sé que ese peligro no existe. Por tanto, no le haré ningún caso.
Si no hago interpretaciones catastrofistas, el círculo vicioso no irá a más. Pensar, actuar y sentir, del modo más sano y feliz.
Del Manual de Elia Roca: Cómo superar el pánico, con o sin agorafobia. Etapa 2. Apartado 2.2
Como hemos explicado anteriormente, el pánico suele iniciarse con una sensación normal en la ansiedad, seguida de una evaluación automática de dicha sensación como “peligro”. Esa percepción errónea de peligro pone en marcha al sistema de alarma. La activación del sistema de alarma incluye una reacción fisiológica acompañada de las sensaciones típicas del pánico.
Una técnica útil para impedir que se forme ese círculo vicioso que da lugar al pánico, es centrarte en la reacción fisiológica y aprender a disminuirla mediante la relajación (en forma parecida a lo que hemos explicado que ocurre con la respiración diafragmática lenta), para que las sensaciones temidas no lleguen a ser tan intensas.
La tensión muscular es uno de los componentes de la ansiedad y el pánico (igual que la HV). Se trata de un mecanismo generalmente automático e involuntario, pero que podemos aprender a controlar voluntariamente, igual que ocurre con la respiración o con algunos pensamientos.
La tensión y la relajación son estados del organismo que corresponden a dos partes del sistema nervioso autónomo: el simpático y el parasimpático. Cuándo estamos nerviosos, asustados, enfadados, etc., nos hallamos bajo el control del sistema nervioso simpático. Es el llamado sistema de alarma, lucha, huida o emergencia. Su activación implica una serie de cambios fisiológicos, entre los que se incluye la tensión muscular.
Por el contrario, cuando nos hallamos en estado de relajación, es el sistema parasimpático el que toma el control en nuestro organismo. Entonces, la tasa cardiaca disminuye, la respiración se vuelve más lenta, la tensión muscular disminuye y se nota una sensación de relajación, o incluso de pesadez muscular.
La activación del sistema nervioso simpático es incompatible con la activación del parasimpático, y viceversa. Por tanto, si estás relajado no puedes estar tenso a la vez.
Como la tensión muscular forma parte de la reacción de ansiedad, y la relajación muscular es un componente de la relajación, podemos avanzar desde la ansiedad hacia la relajación, centrándonos en cambiar la tensión muscular por la relajación.
El aprendizaje de la relajación puede compararse al de otras habilidades como aprender a nadar, a montar en bicicleta o a conducir un coche: es necesario dedicarle tiempo y practicar una y otra vez hasta que se aprende; pero una vez aprendida puede ponerse en práctica sin esfuerzo y en cualquier lugar. Así podrás relajarte y estar tranquilo, en cualquier situación en que lo desees.
Aunque existen diversos métodos para aprender relajación , te aconsejamos usar la grabación “Relajación para superar la ansiedad por la ansiedad” (ver anexo V). Se centra en: relajar los músculos y la mente; modificar los pensamientos que te provocan ansiedad, y practicar, al mismo tiempo, la respiración diafragmática lenta que ya has aprendido con anterioridad.
Cada ejercicio de relajación cuesta alrededor de 25 minutos, y hay que practicarlo una o dos veces al día. Al empezar, se aconseja anotar los resultados de cada práctica en el registro de la página siguiente.
Para aprender a relajarte, es importante mantener una actitud de atención pasiva: no convertirlo en una autoexigencia y no tener prisa. También es importante que no temas experimentar la sensación de relajación.
Al principio, puede ocurrir que al centrar tu atención en las sensaciones internas típicas de la relajación, las notes más y te asustes de ellas.
Si ocurriese así, sería una prueba más de que el miedo que experimentas se produce porque interpretas catastróficamente determinadas sensaciones inofensivas. Y si sigues practicándola, el posible temor desaparece muy pronto, ya que el estado de relajación es incompatible con la ansiedad. Cuanto más practiques, más cómodo y relajado te sentirás.
Al empezar, debes hacer la relajación ayudado por la grabación, en un lugar silencioso, con temperatura agradable y con una posición corporal cómoda: tumbado o recostado en un sillón.
Una vez consigas relajarte bien, en la posición de acostado o recostado, practica siguiendo las instrucciones de la grabación, en posición de sentado, y después en diferentes lugares y situaciones. Puedes utilizar un auricular.
Después empieza a practicar la relajación ya sin grabación, centrando tu atención en la respiración diafragmática lenta que llevas a cabo, y repitiéndote a ti mismo alguna palabra o frase tranquilizadora. Por ejemplo, al soltar el aire puedes pensar “relájate”, e imaginar que sientes tu cuerpo pesado y relajado.
La relajación sin la ayuda de la grabación también debes practicarla en varias fases:
En un lugar tranquilo y silencioso, cómodamente tumbado o recostado.
En diferentes posiciones (sentado, de pie, etc.) y en diferentes lugares.
Simultáneamente a otras actividades, empezando por las más fáciles (p. ej., mientras caminas estando sólo).
Al mismo tiempo que llevas a cabo tus actividades cotidianas: hablar con alguien, trabajar, etc.
Como señalábamos con la respiración, la práctica de la relajación para afrontar la ansiedad y el pánico, supone que seas capaz de ocupar en ella una parte de tu atención, mientras dejas libre otra parte de tu mente, para atender otras tareas.
Por tanto, la relajación sólo te será útil para afrontar el pánico, cuando ya seas capaz de relajarte sin ayuda de la grabación, en cualquier situación, y simultáneamente a la realización de cualquier tarea o a la interacción con otras personas. Para conseguirlo, antes tendrás que practicar mucho.
Otra cuestión a tener en cuenta al usar la relajación para manejar el pánico es que debes empezar a aplicarla al notar las primeras señales de ansiedad, antes de que se haga demasiado fuerte.
Registro de relajación. Opcional
Practica la relajación en un lugar tranquilo, silencioso y con temperatura agradable (al principio, siguiendo las instrucciones de una grabación).
Al acabar cada práctica, anota en este registro el día y hora en que la has llevado a cabo y rellena las otras casillas evaluando entre 0 (nula) y 10 (máxima).
Del Manual de Elia Roca: Cómo superar el pánico, con o sin agorafobia. Etapa 2. Apartado 2.2
En la etapa 1 (apartado 1.12) explicamos qué es la respiración diafragmática lenta y por qué se utiliza para manejar el pánico.
Como explicamos en dicha etapa, la respiración es un mecanismo fisiológico, generalmente automático e involuntario, que se modifica cuando nos sentimos o actuamos de determinadas formas.
Por ejemplo, la respiración aumenta su frecuencia e intensidad cuando hacemos ejercicio o sentimos ansiedad; y disminuye y se vuelve más diafragmática, cuando estamos relajados.
Y también ocurre al revés: si aprendemos a respirar en forma diafragmática lenta, esto puede ayudarnos a relajarnos y a controlar la ansiedad.
Pautas para aprender a practicarla
1o Aprender respiración diafragmática
Ponte una mano en el pecho y otra sobre el estómago, para estar seguro de que llevas el aire a la parte de abajo de los pulmones, sin mover el pecho.
Al tomar el aire, lentamente, lo llevas hacia abajo, hinchando un poco estómago y barriga, sin mover el pecho.
Retienes un momento el aire en esa posición.
Sueltas el aire, lentamente, hundiendo un poco estómago y barriga; sin mover el pecho.
Procura mantenerte relajado y relajarte un poco más al soltar el aire.
2o Aprender a hacerla más lenta
Tomar aire, tal como se indica en el párrafo anterior, lentamente y contando de uno a 5.
Retenerlo, contando de uno a 3.
Soltarlo lentamente, mientras cuentas de uno a 5.
Recuerda que:
El estado de ansiedad, y su forma más aguda que es el pánico, con frecuencia están unidos a la HV, por lo que la persona que se halla en un estado de ansiedad suele hiperventilar sin darse cuenta.
Por el contrario, el estado de relajación se asocia a una respiración más lenta y diafragmática.
Como posiblemente hayas experimentado en el ejercicio anterior, la HV puede producir las sensaciones que temes.
En la misma medida, la forma opuesta de respirar (es decir, la respiración diafragmática lenta, tomando menor cantidad de aire) ayuda a reducir las sensaciones provocadas por la HV y, por tanto, a controlar el pánico.
Consejos sobre el uso de la respiración diafragmática lenta
Al empezar, practica cuando estés más tranquilo. Te resultará más fácil si estás acostado (o recostado) en un lugar cómodo, silencioso y con temperatura agradable.
No tomes mucho aire. Recuerda que se trata de tomar poco y lentamente, para contrarrestar los efectos de la HV.
Es mejor respirar por la nariz, pero si tienes algún problema que te lo impida, respira por la boca sin abrirla demasiado.
Practica varias veces al día (al menos 2 sesiones, de 10 minutos cada una). Al principio, conviene anotar los resultados en el registro de respiración que se halla en la pagina siguiente.
Cuando ya domines la técnica en posición de tumbado o recostado, practícala en diferentes posiciones (sentado, de pie, andando, …) y en diferentes lugares, empezando por los que te resulten más fáciles.
Una vez aprendida, no será necesario que cuentes mentalmente. Bastará con hacer respiración diafragmática lentamente.
No la utilices para intentar controlar la ansiedad hasta que sepas respirar de este modo sintiéndote cómodo y relajado. Para conseguirlo, antes tienes que practicar muchas veces.
La aplicación de esta técnica para afrontar la ansiedad en tu vida cotidiana, supone que seas capaz de ocupar en ella sólo una parte de tu atención, mientras dejas libre otra parte de tu mente para atender otras tareas o cuestiones.
Una vez adquirido su dominio, dejarás de anotar las prácticas en registros y empezarás a utilizarla para reducir la ansiedad y las sensaciones temidas, cuando aparezcan.
Recuerda que el control respiratorio no es lo esencial y que la respiración diafragmática lenta no es necesaria para “estar a salvo”, porque tus sensaciones no suponen ningún peligro. Pero puede ayudarte a reducir tus síntomas a voluntad y, por tanto, también te ayudará a comprobar que tu problema es algo que tú puedes controlar.
Registro de prácticas de respiración diafragmática lenta. Opcional
Practica la respiración diafragmática lenta, tal como te hemos indicado, en un lugar cómodo, silencioso y con temperatura agradable.
Al acabar, anota el día y hora en que has hecho el ejercicio y rellena el resto de casillas, evaluando los resultados de cada práctica entre 0 (nada) y 10 (máxima).
Día y hora
Facilidad para respirar (0-10)
Concentración durante el ejercicio (0-10)
Relajación al acabar (0-10)
Del Manual de Elia Roca: Cómo superar el pánico, con o sin agorafobia. Etapa 2. Apartado 2.2
Seguramente, antes de leer esto, ya estarías utilizando la distracción como forma de manejar la ansiedad, al menos en ocasiones, y de forma más o menos consciente.
Algunas formas de distracción que pueden resultarte útiles para manejar el pánico son: ponerte a hablar con alguien, cantar, sumar los números de las matrículas de los coches que encuentras por la calle, o mirar escaparates de tiendas.
Es importante que te plantees que si el pánico disminuye o desaparece con la distracción, esto encaja más con la explicación del círculo vicioso que con la explicación catastrofista: si las sensaciones temidas fuesen la señal de una enfermedad física o mental grave, o fuesen algo peligroso e incontrolable, no desaparecerían sólo con la distracción.
Durante esta etapa conviene que practiques con frecuencia el ejercicio de centrar tu atención en las sensaciones internas (p. ej., en los latidos del corazón) comprobando que así se notan más, y que después te distraigas (p. ej., hablando con alguien) y compruebes que así dejas de percibirlas.
Por ahora, también es recomendable que uses la distracción para reducir la ansiedad y el miedo siempre que aparezcan (p. ej., cuando notes las sensaciones temidas).
Si sigues utilizando el registro de crisis y amagos de crisis, anota cuándo has utilizado la
distracción (o cualquier otra técnica para controlar la ansiedad) en el apartado “Qué haces para afrontar la ansiedad”. De no ser así, puedes anotarlo en el dorso del “Registro de pensamientos relacionados con el pánico”.
Del Manual de Elia Roca: Cómo superar el pánico, con o sin agorafobia. Etapa 2. Apartado 2.2
La palabra mandala proviene del sánscrito y significa ‘círculo sagrado’. Estas representaciones en forma de círculos son utilizadas en diferentes culturas, como la budista, hinduista, cristiana y en algunas tribus indígenas, como un elemento artístico o un medio para que la persona se encuentre consigo misma.
Según las creencias de algunas culturas, los mandalas están relacionados con las energías de la vida. Por ejemplo, en las culturas orientales se cree que cada color está asociado a un chakra. Estos centros energéticos están conectados con nuestro ser y con el ambiente y favorecen el bienestar. Por lo tanto, los mandalas al contenerlos también lo favorecen. Son una maravillosa técnica legendaria que nos aporta múltiples beneficios.
«Sólo paulatinamente comprendí lo que es realmente el mandala: formación- transformación».
-Carl Jung-
Los mandalas aportan relajación
Diseñar y colorear mandalas ayuda a focalizar la atención, por lo tanto son un excelente ejercicio para calmar la sensación de estrés y despejar nuestra mente. Algunos de los beneficios de los mandalas son los siguientes:
Facilitan el equilibrio.
Aportan paz y serenidad.
Contemplarlos favorece una sensación de tranquilidad.
Ayudan a la concentración.
Facilitan la atención plena.
Permiten dejar a un lado los pensamientos y fluir la creatividad.
La disposición de las figuras transmite una sensación de equilibrio.
Los mandalas están diseñados para que nos liberemos de las preocupaciones porque favorecen la concentración en el presente,razón por la cual son una potente herramienta de relajación.
Conexión profunda
Los mandalas facilitan que nos conectemos con lo más íntimo de nosotros, propiciando así el autoconocimiento. Son un maravilloso ejercicio de reflexión sobre nuestro lugar en el mundo y la relación que tenemos con los demás.
Estas representaciones artísticas propician que nos enlacemos con las fuerzas más profundas de nosotros y del universo, a través de las energías que fluyen con cada forma y color.
Por otra parte, los mandalas son una forma de meditación que nos ayudan a focalizar la atención. De este modo, propician la armonía, ya que a través de sus formas y colores fluyen energías, que transforman los aspectos negativos en positivos, aportando equilibrio a nuestras vidas.
No hay que olvidar, que la disposición de los mandalas es desde el centro hacia el exterior, lo que permite que la persona se conecte, se libere, se reconstruya y se relacione. Todo esto a través de la proyección a través de la selección de los colores y las figuras.
Creatividad y mandalas
Los mandalas son una representación artística de diseño libre, es decir, podemos dibujarlos como queramos. Ahora bien, si no nos apetece diseñarlos también podemos comprar libros y cuadernos para colorearlos. Como vemos, opciones hay muchas.
Un aspecto interesante de los mandalas es que están relacionados con la creatividad porque permiten utilizar los colores y las formas con total libertad. En otras palabras, facilitan el proceso creativo y son una fuente para generar nuevas ideas. Además, cada figura y color representan aspectos inconscientes de la persona. Algunos de sus significados son los siguientes:
Rojo. Pasión, sensualidad, fuerza, poder y agresividad. Primer chakra.
Naranja. Placer, gloria, vanidad, progreso y energía. Segundo chakra.
Amarillo. Alegría, voluntad y novedad. Tercer chakra.
Verde. Esperanza, desenfado y naturaleza. Cuarto chakra.
Azul. Tranquilidad, seriedad, respeto y comunicación. Quinto chakra.
Violeta. Meditación, creatividad y oscilación. Sexto chakra.
Blanco. Paz, armonía, bondad, delicadeza y timidez. Séptimo chakra.
Negro. Profundidad, misterio, autoridad, dignidad, seguridad, tristeza y luto.
Círculo. Dinamismo y conexión con el cosmos.
Cruz. Inconsciente y consciente, unión del cielo y la tierra.
Triángulo. Transformación y vitalidad.
Cuadrado. Estabilidad y equilibrio.
Laberinto. Búsqueda del propio centro.
«Fluye con cualquier cosa que ocurra y deja a tu mente libre. Acepta lo que estés haciendo».
-Chuang Tzu-
Mandalas para decorar
Los mandalas también nos pueden servir para decorar nuestra casa o lugar de trabajo. Algunas ideas decorativas son las siguientes:
Pintar mandalas en piedras y usarlos como objetos ornamentales.
Tejer un mandala y utilizarlo como manta.
Poner un tapiz de mandala en la pared.
Hacer cuadros decorativos.
Beneficios terapéuticos de los mandalas
Los mandalas han sido reconocidos en la psicología como un elemento terapéutico. El psicólogo suizo Carl Jung propuso que son representaciones de nuestra mente que facilitan la concentración, la transformación y la asimilación de aspectos inconscientes. Sugirió que podemos proyectar lo que sentimos y pensamos en los mandalas.
Además, diferentes ramas de la psicología han hablado de sus beneficios. La psicología transpersonal considera a los mandalas como un ejercicio para fomentar la conexión profunda. Y la psicología cognitiva y comportamental como una herramienta para mejorar las funciones superiores como la memoria, la atención, la percepción, y la coordinación visomotora.
Estas representaciones también se utilizan en otros ámbitos. Por ejemplo, en la terapia ocupacional, ya que a través de la estimulación cognitiva favorecen el desempeño en las actividades cotidianas. Además, son utilizados en entornos educativos para facilitar la concentración, la atención, y la disciplina.
Como vemos, son muchos los beneficios que podemos obtener a través de los mandalas. Estas representaciones artísticas son fuente de relajación, liberación y tienen un profundo poder creativo. ¿Por qué no probarlos?
«Cada mandala es único e irrepetible…Es la expresión vibracional de este instante, de este ahora».
-Celina Emborg-
Referencias bibliográficas
Añaños, E., Estaún, S., Tena, D., Mas, T.M., y Valli, A. (2008). Psicología y comunicación publicitaria. Barcelona, España: Bellaterra.
Dahlke, R (2004). Mandalas, como encontrar lo divino en ti. Un libro para encontrar la meditación y el dibujo y coloreado de los distintos mandalas. Barcelona, España: Robbin Book.
Martínez Cruz, M.C. (2008). Los mandalas: esos grandes desconocidos, 1(3), 1-7.
Puesto que el Mindfulness está de moda, en los últimos años han aparecido diferentes aplicaciones que ayudan a practicar este método milenario. A continuación puedes encontrar una recopilación con las 10 mejores apps de Mindfulness.
1. Intimind
Intimind es una aplicación de meditación desarrollada por expertos en Mindfulness. Cuenta con un repertorio de 11 meditaciones gratuitas, por lo que solamente es necesario invertir 10 minutos al día para practicar la atención plena y beneficiarte de los beneficios del Mindfulness.
Pero para avanzar en esta práctica milenaria, es posible suscribirse a todo el contenido con la tarifa plana por menos de 10 euros mensuales. Existen diferentes programas (ira, miedo, embarazo, etc.) y puedes elegir cualquiera de estos programas desde 19,99 euros y disfrutar de él para siempre.
Esta aplicación está disponible tanto para iOS como para Android.
2. EI Mindfulness App
Con esta app es posible recorrer un viaje hacia el bienestar y el equilibrio mental, independientemente de si eres experto o te inicias en esta práctica. Con esta aplicación es posible disfrutar de meditaciones guiadas y personalizadas, sesiones temporizadas, recordatorios de meditación y notificaciones para estar en el momento presente, estadísticas para el seguimiento del viaje mindful…
Dispone de una versión básica con 200 meditaciones guiadas y algunos cursos, pero también es posible contratar las suscripción premium para disfrutar de más de 25 cursos completos de Atención Plena.
3. Insight Timer
Una de las apps más populares en inglés que ha sido traducida recientemente al castellano, idioma en el cual ha tenido una gran acogida. Dispone de más de 120 meditación gratuitas y más de 5000 meditaciones guiadas con la suscripción premium. También cuenta con 1200 profesores en la aplicación y 850 pistas gratuitas de música para meditar. Con esta herramienta es posible temporizar las meditaciones y participar en grupos de debates y encuentros locales.
4. Happins
Una novedosa apps que permite, gracias a la Realidad Virtual, transportarte a los lugares más bellos y tranquilos para que puedas meditar y hacer uso de la terapia musical. De esta manera podrás relajarte y encontrar la situación idónea para ponerte en modo mindful y disminuir los niveles de estrés y ansiedad.
Puedes usarla desde el móvil en pantalla completa o en modo Realidad Virtual para visualizarlo con el uso de Cardboard. Para una experiencia única es mejor contar con un visor para realidad virtual como el Google Cardboard o el Samsung Gear VR
5. Mindfulness y meditación
La meditación y el Mindfulness no son lo mismo, pero la meditación es un gran método para mejorar la atención y la conciencia plena. Esta app es ideal para introducir el Mindfulness en tu vida diaria porque podrás realizar los ejercicios desde cualquier lugar. Además de las meditaciones guiadas, es posible acceder a 150 salas de meditación presenciales de la red de usuarios. La aplicación, además, te obsequiará cada día con una frase que te ayudará a empezar el día en modo mindful.
6. Mindfulness Sci
Mindfulness Sci es una app desarrollada para colaborar con un producto de investigación sobre la práctica de la Atención Plena y está avalada científicamente por el grupo Asociación Instituto Aragonés de Investigación y Promoción de la Salud. Entre sus características incluye: instructor virtual que guía la práctica, test de nivel de Mindfulness (sobre el que versa la investigación), vídeos e ilustraciones para hacer la práctica más sencilla y alarmas y recordatorios.
7. Mindfulness meditación guiada
Como su nombre indica, es una aplicación de meditaciones guiadas, para aquellas personas que decidan aprender la práctica de la Atención Plena pero que no dispongan de mucho tiempo para acudir a las sesiones presenciales. Por tanto, a través de sus meditaciones narradas, en las que es posible seleccionar diferentes voces, las personas que utilicen la app podrán ir progresando a su ritmo y mejorando su bienestar cada día que pase. Sin duda, una acertada elección para olvidarse del del estrés y la ansiedad.
8. Gimnasio Mindfulness
Una herramiento indispensable si lo que quieres es poner tu mente en forma. Ayuda a estar siempre en el momento presente con una mentalidad no enjuiciadora. La app dispone de diferentes herramientas para que puedas dirigir tu atención y observar tus pensamientos y emociones para después aceptarlos. Con usar esta aplicación entre 5 y 15 minutos al día es suficiente para mejorar el bienestar.
9. Mindfulness Focus Now
Aprender a utilizar la atención de manera voluntaria y ser consciente de la realidad que nos envuelve es una de las claves para estar en el aquí y el ahora y para adoptar una mentalidad Mindfulness. Esta app ha sido diseñada para facilitar el aprendizaje de la concentración y de la mente de principiante, es decir, una mente observadora y no enjuiciadora.
10. Pacífica
El estrés, la depresión y la ansiedad son uno de los grandes males de la sociedad actual, pues el ritmo de vida que llevamos las personas y vivir constantemente en nuestras expectativas no favorece para nada nuestro bienestar. Estar en el presente, conectados con nosotros mismos y con nuestro entorno, con compasión y amabilidad es una de las mejores maneras de afrontar las dificultades que podemos encontrarnos a lo largo de nuestra vida.
Esta aplicación es perfecta para adquirir habilidades de afrontamiento en situaciones desagradables de nuestra vida, así como para aprender a vivir mejor, de manera más plena. En ella encontrarás: métodos guiados de autoayuda, seguimiento del estado de ánimo, grabación de pensamientos diarios, retos diarios, etc.
De forma resumida, las 5 etapas del duelo tras la muerte de alguien querido son descritas por Elisabeth Kübler-Ross de la siguiente manera.
1. Etapa de la negación
El hecho de negar la realidad de que alguien ya no está con nosotros porque ha muerto permite amortiguar el golpe y aplazar parte del dolor que nos produce esa noticia. Aunque parezca una opción poco realista, tiene su utilidad para nuestro organismo, ya que ayuda a que el cambio de estado de ánimo no sea tan brusco que nos dañe.
La negación puede ser explícita o no explícita, es decir, que aunque nos expresemos verbalmente aceptando la información de que el ser querido ha muerto, a la práctica nos comportamos como si eso fuese una ficción transitoria, es decir, un papel que nos toca interpretar sin que nos lo creamos del todo.
En otros casos, la negación es explícita, y se niega de manera directa la posibilidad de que se haya producido la muerte.
La negación no puede ser sostenida de manera indefinida, porque choca con la realidad que aún no se ha llegado a aceptar del todo, así que terminamos abandonando esta etapa.
2. Etapa de la ira
La rabia y el resentimiento que aparecen en esta etapa son fruto de la frustración que produce saber que se ha producido la muerte y que no se puede hacer nada para arreglar o revertir la situación.
El duelo produce una tristeza profunda que sabemos que no puede ser aliviada actuando sobre su causa, porque la muerte no es reversible. Además, la muerte es percibida como el resultado de una decisión, y por eso se buscan culpables. Así, en esta fase de la crisis lo que domina es la disrupción, el choque de dos ideas (la de que la vida el lo deseable y la de que la muerte es inevitable) con una carga emocional muy fuerte, por lo que es fácil que se den estallidos de ira.
Así, es por eso que aparece una fuerte sensación de enfado que se proyecta en todas las direcciones, al no poder encontrarse ni una solución ni alguien a quien se le pueda responsabilizar completamente por la muerte.
Aunque una parte de nosotros sepa que es injusto, la rabia se dirige contra personas que no tienen la culpa de nada, o incluso contra animales y objetos.
3. Etapa de la negociación
En esta etapa se intenta crear una ficción que permita ver la muerte como una posibilidad que estamos en posición de impedir que ocurra. De algún modo, ofrece la fantasía de estar en control de la situación.
En la negociación, que puede producirse antes de que se produzca la muerte o después de esta, fantaseamos con la idea de revertir el proceso y buscamos estrategias para hacer que eso sea posible. Por ejemplo, es frecuente intentar negociar con entidades divinas o sobrenaturales para hacer que la muerte no se produzca a cambio de cambiar el estilo de vida y «reformarse».
Del mismo modo, el dolor es aliviado imaginando que hemos retrocedido en el tiempo y que no hay ninguna vida en peligro. Pero esta etapa es breve porque tampoco encaja con la realidad y, además, resulta agotador estar pensando todo el rato en soluciones.
4. Etapa de la depresión
En la etapa de la depresión (que no es en sí el tipo de depresión que se considera trastorno mental, sino un conjunto de síntomas similares), dejamos de fantasear con realidades paralelas y volvemos al presente con una profunda sensación de vacío porque el ser querido ya no está ahí.
Aquí aparece una fuerte tristeza que no se puede mitigar mediante excusas ni mediante la imaginación, y que nos lleva a entrar en una crisis existencial al considerar la irreversibilidad de la muerte y la falta de incentivos para seguir viviendo en una realidad en la que el ser querido no está. Es decir, que no solo hay que aprender a aceptar que la otra persona se ha ido, sino que además hay que empezar a vivir en una realidad que está definida por esa ausencia.
En esta etapa es normal que nos aislemos más y que nos notemos más cansados, incapaces de concebir la idea de que vayamos a salir de ese estado de tristeza y melancolía.
5. Etapa de aceptación
Es en el momento en el que se acepta la muerte del ser querido cuando se aprende a seguir viviendo en un mundo en el que ya no está, y se acepta que ese sentimiento de superación está bien. En parte, esta fase se da porque la huella que el dolor emocional del duelo se va extinguiendo con el tiempo, pero también es necesario reorganizar activamente las propias ideas que conforman nuestro esquema mental.
No es una etapa feliz en contraposición al resto de etapas del duelo, sino que al principio se caracteriza más bien por la falta de sentimientos intensos y por el cansancio. Poco a poco va volviendo la capacidad de experimentar alegría y placer, y a partir de esa situación las cosas suelen volver a la normalidad.
Un ciclo para pasar a sentirse mejor
Tal y como hemos visto, el duelo puede adoptar muchas formas, haciendo que el sentimiento de pérdida se vaya transformando a medida que va madurando nuestra manera de experimentar esa vivencia. La clave está en el modo en el que aprendemos a convivir con la idea de que aquello que amábamos ya no volverá a estar presente, ya fuese una persona, un objeto o una parte de nuestro propio cuerpo.
Para superar estas pérdidas, que en un inicio suelen ser sentidas a través de una sensación de desesperanza y desasosiego, hay que llegar a asumir que a partir de ese momento nos tocará vivir en un mundo distinto, uno en el que aquello que añoramos ya no está.
Eventualmente, es posible reconciliarse con esta realidad y seguir hacia adelante manteniendo una salud mental equilibrada y sana, ya sea habiendo recurrido a psicoterapia o sin haberlo hecho, en caso de que no haya hecho falta. Prácticamente ningún hecho es lo suficientemente terrible como para que no podamos superarlo de un modo u otro, esforzándonos e invirtiendo tiempo en ello.
A lo largo de los años, las personas hemos acumulado cantidad de experiencias negativas, las cuales se han quedado bloqueadas en la energía que fluye por nuestro cuerpo. Este bloqueo ocasiona un daño en nosotros emocional, físico y mental, pero ¿qué nos dirías si te dijéramos que existe una técnica que nos permite desprendernos de nuestros problemas o de una intensa carga emocional en cuestión de minutos? Este es el objetivo principal de la EFT, una técnica de liberación emocional.
Si tienes interés por conocer qué es el tapping: técnica de liberación emocional, sigue leyendo este artículo de Psicología-Online, donde te explicaremos en qué consiste, cómo funciona y su eficacia.
¿Qué es el tapping?
El tapping proviene de la cultura oriental, tiene su origen en la acupuntura procedente de la medicina tradicional china, siendo reconocido en 1979 por la Organización Mundial de la Salud (OMS). La premisa que sustenta el tapping es que todas las emociones negativas a las que nos enfrentamos, todos los problemas, ya sean a nivel físico, económico, emocional,… son causados por un desequilibrio en la energía de nuestro cuerpo. Frente a ello, el objetivo del tapping es inhibir este desequilibrio a partir de golpes suaves en un conjunto de puntos clave de nuestro cuerpo.
EFT tapping
La EFT (Emotional Freedom Techniques) son un conjunto de técnicas que permiten a la persona desprenderse del bloqueo emocional que lleva acumulando a lo largo de los años o de un problema determinado, de una forma rápida y simple.
La EFT es una técnica de liberación emocional, puesto que combina la práctica del tapping (darse golpes suaves) en determinados puntos del cuerpo, para liberar la energía estancada del cuerpo, mientras la persona evoca sus emociones negativas o su problema. Ante su correcta utilización, los estresores emocionales que causan el problema se liberan a la par que el bloqueo de energía de nuestro cuerpo.
Esta técnica no ayuda a la persona únicamente a reducir los problemas psicológicos, sino que también contribuye a mejorar los síntomas a nivel físico, debido a que la relación entre el estrés emocional y la aparición de una sintomatología física es muy elevada. Esta afirmación no indica que cualquier origen de una enfermedad física recaiga en un componente psicológico, sino que defiende que a lo largo de los años las personas llevamos una gran mochila emocional, lo cual afecta a nuestro cuerpo.
La idea central de la EFT es que cuando nos sentimos bien, sin estresores, ansiedades y/o problemas, la energía de nuestro cuerpo fluye sin ninguna obstrucción. Sin embargo, cuando nuestra energía se encuentra bloqueada o interrumpida, afloran las emociones negativas, las cuales pueden aparecer acompañadas de todo tipo de síntomas físicos.
Frente a ello, la EFT se sustenta en un tipo de acupuntura psicológica que centra su atención en la energía meridiana, sobre la cual se focaliza también la acupuntura tradicional para el tratamiento de enfermedades tanto emocionales como físicas. Sin embargo, la técnica del tapping evita las agujas.
Cómo hacer tapping
tapping para que funcione de verdadLa EFT, en vez de utilizar las agujas de la acupuntura, utiliza la punta de los dedos para dar golpes suaves en determinados puntos del cuerpo, con el objetivo de permitir la entrada de la energía que ha quedado bloqueada en los meridianos.
Cómo se practica el tapping: paso a paso
La idea de la EFT es causar que la persona reviva el problema, que lo lleve al presente para posteriormente ser eliminado. Para ello, se le pide a la persona que pronuncie en voz alta su problema, para hacerlo salir, ya sea emocional, físico, económico,… Su formulación debe ser sencilla, como por ejemplo “no aguanto más en el trabajo”. Mientras la persona pronuncia la frase, se da golpes suaves en determinados puntos que os explicaremos a continuación.
La combinación de evocar en voz alta el problema y realizar suaves golpes en la energía meridiana, permite deshacer el bloqueo emocional en el que se encuentra la persona, puesto que cuando antes la persona pensaba en el problema, rápidamente aparecía una respuesta condicionada de estrés, pero tras la realización de la técnica, el problema se condiciona a una asociación positiva, haciendo que cuando la persona piense en el problema, no aparezca la respuesta de estrés.
Una de las grandes ventajas de esta técnica es que puede realizarse en cualquier momento y lugar y de forma individual, puesto que es muy fácil de aprender a usar y en cuestión de minutos ayuda a reducir notablemente la intensidad emocional.
Tapping: puntos
La secuencia del tapping (darse golpes suaves) que debe seguirse coincide con los puntos finales de los principales puntos energéticos de nuestro cuerpo, conocidos como meridianos en la acupuntura tradicional. Los puntos del tapping son los siguientes:
0. Preparación: en el lateral de la mano, entre la muñeca y la base del dedo meñique.
1. La parte superior de la cabeza.
2. En el inicio de la ceja, por la parte interior, al lado de la nariz.
3. En el lateral externo del ojo, sobre el hueso.
4. Sobre el hueso que hay debajo del ojo, debajo de la pupila.
5. Entre la nariz y el labio superior.
6. Entre el labio inferior y la barbilla.
7. En la clavícula, donde se encuentra con el esternón y la primera costilla.
8. Al lado del cuerpo, por debajo las axilas, a la altura del pecho.
¿El tapping funciona?
Una de las cuestiones más preguntas en terapia acerca del tapping es si realmente funciona, si funciona el tapping para el el amor, para adelgazar, etcétera. El tapping sirve para liberar emociones y regular la respuesta de estrés, por tanto, puede ayudar ante cualquier problema que genere estrés. Aunque la eficacia en la técnica del tapping fue reconocida en 1979 por la Organización Mundial de la Salud (OMS), su eficacia ha sido extensamente cuestionada. Sin embargo, parece ser que alrededor del 80% de personas que practican esta técnica sienten un alivio total o parcial y si la persona realiza la técnica con las indicaciones de un profesional, sus tasas de éxito tienden a aumentar a un 95%.
La remisión del problema o de los síntomas no siempre es permanente, en algunos casos la persona debe realizar de nuevo la técnica para poder reducir o eliminar los síntomas, pero sin embargo siempre se esperan resultados a corto o largo plazo en su práctica.
Evidentemente, no todas las técnicas son adecuadas para todos, no obstante parece ser que la gran mayoría de personas que se suman a la práctica de la EFT experimentan mejoras significativas en las resoluciones de problemas determinados.
Bibliografía
Aguire, A., et al. (2010). El mini-manual de ETF (emotional freedom techniques) técnicas de liberación emocional. Energy Psychology Press.
Laheurte, M. (2017). EFT: La técnica Tapping de Liberación Emocional que restablece tu equilibrio energético. Profit Editorial.
Ortner, N. (2014). La solución Tapping: un sistema revolucionario para deshacerte de tus miedos y tus límites. Barcelona: Grijalbo.
¿Cómo superar una depresión? ¿Cómo saber cuándo es necesario recurrir al tratamiento psicológico? ¿Cuál es la diferencia entre la tristeza y la depresión?
Hay días que nos sentimos abatidos o tristes por alguna razón. Se trata de una respuesta natural ante el dolor o una situación negativa. De hecho, encontrarse mal después de haber perdido a una persona querida, haber roto una relación de pareja o haber sufrido un descalabro económico, es perfectamente comprensible.
Se estima que aproximadamente el 3% de las personas sufren depresión, lo cual indica que en el mundo existen unos 350 millones de personas que padecen este trastorno.
La tristeza no es un estado patológico, es una respuesta emocional normal que tiene su origen en una pérdida y nos indica que necesitamos ayuda. Sin embargo, cuando esa tristeza no se mitiga con el paso del tiempo sino que se mantiene o incluso se intensifica, es probable que estemos hablando de depresión. La buena noticia es que salir de la depresión es posible, solo necesitas pedir ayuda.
Qué es la depresión
La depresión es un trastorno del estado de ánimo que tiene consecuencias directas sobre el bienestar de la persona y su entorno. Este problema suele aparecer durante los primeros años de la adultez, aunque también puede afectar a niños y adolescentes.
La persona con depresión se aísla de los demás, ya que no encuentra placer en las relaciones sociales, y se vuelve incapaz de afrontar su día a día. Con el tiempo, comienza a pensar negativamente sobre sí misma, sobre el mundo y sobre su futuro.
De hecho, la depresión es el resultado, en gran parte, por una lado, de la falta de refuerzo y, por otra, de las creencias desadaptativas. La persona deprimida no encuentra la motivación que necesita para actuar, por lo que se encierra en un círculo vicioso de inactividad que perpetúa el estado de ánimo depresivo.
Además, sufre una serie de distorsiones cognitivas que le hacen ver el mundo bajo un prisma negativo, hasta que llega un punto en el cual no logra diferenciar entre su pensamiento y la sensación que este le genera. De esta forma, no es consciente de que cada vez que confirma los pensamientos automáticos negativos, perpetúa ese estado.
De hecho, a menudo la persona deprimida no puede ni siquiera indicar la causa de su tristeza porque, aunque esta haya comenzado a raíz de un hecho negativo, termina instaurándose como una forma de respuesta habitual ante todas las circunstancias de la vida.
La buena noticia es que con el tratamiento para la depresión adecuado, entre el 80 y el 90% de las personas logra recuperar relativamente rápido su nivel de funcionamiento normal.
Síntomas de la depresión mayor
La depresión es un trastorno emocional mantenido en el tiempo que se manifiesta a través de diferentes síntomas que afectan al desempeño de la persona en distintos niveles: emocional, conductual, cognitivo y somático.
Los síntomas de la depresión más comunes son:
Emocional: tristeza, ansiedad, sensación de vacío, pesimismo, desesperanza, sentimientos de culpa, inutilidad e impotencia.
Conductual: irritabilidad, inquietud y agitación o movimientos lentos, llanto, aumento de la latencia de respuesta, volumen de voz bajo o incluso mutismo.
Cognitivo: dificultades para concentrarse, problemas de memoria, lentitud de pensamiento, dificultad para tomar decisiones e ideas suicidas.
Somáticos: fatiga, falta de energía, insomnio o hipersomnio, dolor de cabeza, cambios en el apetito, problemas digestivos, malestar persistente, pérdida del deseo sexual.
Aunque la tristeza suele ser uno de los síntomas más característicos,cuando la depresión es más grave o está más avanzada, la persona puede llegar a sentirse desconectada de sus sentimientos, como emocionalmente muerta. Además, estos síntomas se ven acompañados por pensamientos negativos sobre uno mismo, el mundo y el futuro.
Cuando la depresión es severa, la persona puede tener ideas suicidas recurrentes, puede pensar que los demás estarían mejor si se suicidase o que los obstáculos que tiene en su camino son insalvables, por lo que no encuentra otra solución que terminar con su vida. En otros casos, las ideas suicidas aparecen como resultado de un estado emocional muy doloroso, cuando la persona cree que su sufrimiento es interminable.
También es habitual que aparezca la astenia. De hecho, la persona deprimida suele referir que incluso las tareas más sencillas, como levantarse de la cama, lavarse y vestirse, pueden ser muy agotadoras y siente que necesita hacer un gran esfuerzo para llevarlas a cabo. Poco a poco también va perdiendo el interés por las cosas que antes disfrutaba (anhedonia) y abandona sus aficiones, pues ya no encuentra placer en ellas.
Es importante aclarar que cuando los síntomas de la depresión son leves pero se extienden en el tiempo durante al menos dos años, no estaríamos hablando de depresión sino de distimia o trastorno depresivo persistente.
Causas de la depresión
La depresión es el resultado de una combinación de factores genéticos, bioquímicos y psicológicos. Se ha podido apreciar que algunas zonas del cerebro de la persona deprimida funcionan de manera diferente, sobre todo las áreas responsables de la regulación del estado de ánimo y el pensamiento. De hecho, se conoce que los niveles de algunos neurotransmisores, como la norepinefrina, la serotonina y la dopamina, son especialmente bajos en las personas que sufren depresión.
La depresión provoca una disminución del volumen cerebral, sobre todo en la corteza prefontral, principal encargada de la regulación emocional. La responsable es la proteína GATA1, que se activa en el cerebro de la persona deprimida, disminuyendo el tamaño de las neuronas y afectando la densidad de las dendritas.
La depresión parece también estar relacionada con la inflamación de bajo grado en el organismo. En la actualidad se está investigando sobre la relación entre inflamación y depresión y cómo la alimentación que promueve la respuesta inflamatoria puede contribuir a que a un estado de ánimo negativo.
También se ha podido apreciar que la herencia influye en la aparición de la depresión. De hecho, el trastorno depresivo mayor es hasta 3 veces más frecuente en las personas que han tenido un padre o una madre que haya padecido de depresión.
Además, las mujeres sufren dos veces más depresión que los hombres. Tanto es así que se estima que una de cada siete mujeres experimentará un episodio de depresión en algún momento a lo largo de su vida. Por eso, se sospecha que en muchos casos puede existir un componente hormonal de base, tal es el caso de la depresión posparto y el trastorno disfórico premenstrual.
No obstante, la exposición a situaciones estresantes y traumas son unas de las causas más comunes de la depresión, sobre todo cuando estos se han sufrido en la infancia. De hecho, se conoce que la exposición durante los primeros años de vida a traumas agudos puede alterar el funcionamiento del sistema inmunitario, endocrino y nervioso, aumentando las probabilidades de sufrir depresión en la edad adulta.
En otros casos, las circunstancias de vida de la persona, como la muerte de un ser querido o un cambio radical en su vida, son el factor que desencadena la depresión, en estos casos sería más propio hablar de un trastorno adaptativo con estado de ánimo depresivo. Sin embargo, también hay veces en que esta puede aparecer sin que exista una crisis que haya actuado como desencadenante.
Por supuesto, determinadas características de personalidad también aumentan la predisposición a sufrir un cuadro depresivo. Por ejemplo, las personas que tienden a malinterpretar los acontecimientos cotidianos de impronta neutra, asumiéndolos como prueba de sus defectos personales, aquellas que tienen un sentimiento de responsabilidad exagerado o se dejan vencer facilmente por las adversidades, son más vulnerables a desarrollar una depresión. La tendencia al perfeccionismo, una sensibilidad extrema, una baja autoestima y las dificultades para lidiar con las críticas también aumentan las probabilidades de que la persona desarrolle una depresión.
Consecuencias de la depresión mayor
Uno de los mayores riesgos de la depresión es el suicidio. De hecho, el 60% de los suicidios que se cometen en el mundo están asociados con la depresión mayor. Las probabilidades de que estas personas se refugien en las adicciones, como el alcohol y las drogas, también son elevadas.
Además, la depresión provoca:
Bajo rendimiento. Para la persona deprimida, la vida se hace cuesta arriba, hasta las tareas más sencillas demandan un esfuerzo adicional, por lo que su rendimiento se suele ver afectado, sobre todo en la escuela o el trabajo.
Conflictos en las relaciones interpersonales. La depresión a menudo viene acompañada de irritabilidad e impulsividad, por lo que no es extraño que aparezcan fricciones en las relaciones interpersonales, las cuales contribuyen a que la persona se aísle aún más.
Dificultades emocionales. La persona con depresión suele sufrir una pérdida progresiva del sentido de la vida, su autoestima disminuye y pierde la confianza en sus capacidades.
Problemas de salud. La persona con depresión suele adoptar hábitos de vida poco saludables porque no cuida lo suficiente de sí. A los problemas de sueño se le suma la falta de ejercicio físico, por lo que su salud termina resintiéndose. De hecho, la depresión nos hace más vulnerables a sufrir diferentes enfermedades, desde la gripe hasta la diabetes y las patologías cardiovasculares. También hace que percibamos el dolor con mayor intensidad. Además, la depresión nos hace envejecer más rápido. Un estudio realizado en la Universidad de Ámsterdam ha desvelado que la depresión afecta la respuesta inmune del organismo, provocando un aumento de la inflamación que termina dañando las células y acortando los telómeros.
Cómo salir de la depresión
Es muy común que, con la mejor intención del mundo, se le diga a la persona deprimida frases hechas como: “anímate, haz un esfuerzo”, “estás así porque tú quieres”, o “no tienes motivos para estar así”.
Sin embargo, este tipo mensajes hacen que la persona que pasa por una depresión se sienta incomprendida y, desde luego, no le ayudan a sentirse mejor. De hecho, no es conveniente minimizar su estado ni reducir la depresión a un mero problema de falta de voluntad.
Si te sientes deprimido o deprimida y quieres empezar a salir de este estado sigue estos tres pasos:
El primer paso para superar la depresión consiste en informarse, saber a qué nos estamos enfrentando en realidad.
En segundo lugar, es importante adoptar hábitos de vida más saludables. Por ejemplo, se ha demostrado que tan solo 35 minutos de ejercicios aeróbicos, tres días a la semana, puede aliviar considerablemente los síntomas de la depresión.
También se conoce que determinados alimentos pueden activar la producción de neurotransmisores como la serotonina, que estimulan la relajación y la sensación de bienestar, mientras que otros alimentos agudizan los síntomas de la depresión.
Obviamente, para superar la depresión también es importante trabajar en las creencias y pensamientos que alimentan este trastorno. No se trata simplemente de “pensar en positivo”, sino de profundizar en los pensamientos desadaptivos que te hacen ver el mundo a través de un prisma gris y colocar en su lugar pensamientos más realistas y objetivos.
Tratamiento de la depresión mayor
Terapia Cognitivo Conductual: este tipo de terapia permite trabajar los pensamientos disfuncionales y la conducta observable de la persona. Es un tipo de terapia validada científicamente que nos permite conocer qué variables (situaciones, pensamientos, etc) son el origen y mantenimiento del problema. De esta forma podemos identificar qué esquemas y patrones de pensamiento están generando el malestar y la conducta de las personas. Para poder identificar y cambiar estos patrones, la terapia cognitivo conductual utiliza numerosas técnicas, entre las que se encuentran, el diálogo socrático, la reestructuración cognitiva, detención del pensamiento, distracción, técnicas de relajación, entre otras.
La terapia cognitivo conductual permite, por un lado, sustituir los pensamientos actuales por otros más optimistas lo que hará que mejore tanto el estado de ánimo como la forma de comportarnos, estando más activos. Por otro lado, también puede trabajar directamente desde el cómo actuamos. Si, a pesar de tener pensamientos negativos o pesimistas, conseguimos cambiar nuestro comportamiento, los pensamientos negativos se verán reducidos y nuestro nivel de satisfacción y bienestar aumentará.
La Hipnosis Clínica es una herramienta profunda y muy eficaz a la hora de trabajar con personas deprimidas, ya que a través de ella conseguimos acceder a nuestros procesos inconscientes y de una manera sencilla pero poderosa, lograr que la persona transforme sin sufrimiento aquellos patrones de pensamiento que disparan los síntomas y que hacen que se mantenga el problema a pesar de haber intentado otros tipos de tratamiento. Gracias al estado de relajación en la que nos encontramos en una sesión de hipnosis, nuestro cerebro trabaja eficazmente para encontrar creencias más positivas que puedan ir sustituyendo a las antiguas que son las que producen el intenso malestar que viven las personas con depresión y generar una visión más saludable de nosotros mismos y del mundo que nos rodea.
EFT o Técnica de Liberación Emocional es una técnica que se caracteriza por la estimulación a través de “toques” suaves con las yemas de los dedos en determinados puntos del cuerpo. En el caso de la depresión, la eft nos ayuda a transmutar la carga emocional de los sucesos y creencias negativas. Es una técnica muy útil porque además de ser autoaplicable, constituye un recurso fácil de llevar a cabo en cualquier lugar y capaz de conseguir estabilizarnos en momentos críticos en los que no podamos gestionar el bucle de pensamientos disfuncionales a nivel racional.